La menopausia es una etapa que durante años se ha reducido a los sofocos y los sudores nocturnos. Pero cada vez más especialistas ponen el foco en otros síntomas que muchas mujeres sufren en silencio, como el dolor articular y la rigidez matutina. La ginecóloga María Pancorbo, experta en endocrinología ginecológica del Hospital Vall d’Hebron, explica que estas molestias suelen estar relacionadas con la caída hormonal, aunque no por eso deben pasarse por alto.
El síndrome musculoesquelético de la menopausia
Según un estudio difundido por la farmacéutica Marián García, conocida en redes como Boticaria García, el dolor muscular y articular está presente en el 40% de las mujeres premenopáusicas, frente al 57% de las perimenopáusicas y el 59% después de la menopausia. A este conjunto de molestias se le conoce como síndrome musculoesquelético de la menopausia.
“Estamos viendo que muchas mujeres van al médico y dicen: me duelen las piernas, tengo dolor articular… les hacen una radiografía y están bien, resonancias y están bien y hasta analíticas, y están bien. El síndrome musculoesquelético es solo la punta del iceberg de una inflamación crónica de bajo grado que hay detrás”, apunta la farmacéutica.
¿Por qué duelen las articulaciones en la menopausia?
La doctora Pancorbo lo tiene claro: “Durante la menopausia se produce una disminución importante de estrógenos y progesterona, las hormonas que producen los ovarios durante la etapa fértil. Los estrógenos no tienen únicamente una función reproductiva. Tenemos receptores estrogénicos repartidos por todo el cuerpo: en los vasos sanguíneos, el sistema nervioso y también en las articulaciones, tanto en la membrana sinovial como en las células que forman el cartílago. Por eso, cuando aparece esta bajada hormonal, algunas mujeres —no todas, pero sí una proporción importante, cerca del 50%— empiezan a experimentar artralgias y dolor articular”.
Además del dolor, este síndrome puede incluir debilidad muscular, pérdida de densidad ósea, mayor riesgo de fracturas y lesiones en ligamentos y tendones, hombro congelado y síndrome del túnel carpiano, entre otras dolencias. También puede favorecer la progresión de la artritis.
Rigidez matutina: la pista clave
Uno de los signos más característicos es la rigidez al despertar. “Aparece como una rigidez matutina de corta duración, sobre todo al despertarse. Suele afectar a pequeñas articulaciones, especialmente dedos de las manos y muñecas. La diferencia con otras patologías es que esta rigidez normalmente dura menos de 30 minutos. Además, suele ser bilateral y bastante simétrica”, describe Pancorbo.
Sin embargo, la doctora advierte que no todo dolor articular debe atribuirse automáticamente a la menopausia. “Cuando hablamos de enfermedades reumatológicas o autoinmunes, el especialista más indicado es el reumatólogo. Por eso, si el dolor es muy intenso, persistente, se acompaña de otros síntomas o no encaja con el patrón típico de la menopausia, hay que estudiarlo más a fondo”, añade.
El impacto del descanso y el estrés
Otros síntomas de la menopausia, como el insomnio y los sudores nocturnos, pueden intensificar las molestias. “También tenemos receptores estrogénicos en el sistema nervioso central, y estas hormonas participan en la regulación de las vías que modulan el dolor. Por tanto, no se trata solo de un problema mecánico o articular: hay una interacción hormonal, neurológica y emocional muy importante”, explica la ginecóloga.
Dormir mal aumenta la irritabilidad y el estrés, lo que puede empeorar la percepción del dolor. Por eso, cuidar el descanso es fundamental en esta etapa.
Hábitos que ayudan a prevenir y aliviar
La buena noticia es que el estilo de vida puede marcar una gran diferencia. La doctora Pancorbo recomienda:
- Entrenamiento de fuerza: ayuda a combatir la pérdida de masa muscular y protege los huesos.
- Ejercicio cardiovascular: protege el corazón y mejora la sensibilidad a la insulina. La natación también es excelente porque mejora la movilidad articular y la percepción del dolor.
- Alimentación equilibrada: favorece la salud metabólica y ósea.
- Control del peso corporal: el aumento de grasa favorece un estado inflamatorio y añade carga sobre las articulaciones.
- Buen descanso: aunque a veces sea complicado, ayuda a un mejor bienestar emocional.
“El ejercicio físico es probablemente una de las herramientas más útiles. El ejercicio de fuerza en la menopausia está ahora muy de moda, pero el ejercicio cardiovascular o la natación también deben practicarse, porque mejoran la movilidad articular y la percepción del dolor”, aconseja Pancorbo.
La importancia de consultar al especialista
La menopausia no tiene por qué ser sinónimo de pérdida de salud y bienestar. La doctora insiste en dos vías fundamentales: acudir a la consulta del especialista y no dar por hecho ningún síntoma, contando realmente cómo nos sentimos; y aprovechar la oportunidad de mejorar los síntomas e incluso prevenirlos adoptando hábitos de vida saludables a través de las pequeñas decisiones diarias.
Si estás en esta etapa y notas dolor articular o rigidez al despertar, no lo atribuyas sin más a la edad. Consulta con tu ginecólogo o médico de confianza para valorar el origen y recibir el tratamiento adecuado. Tu bienestar merece atención.

