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En el ámbito de la salud pública, especialmente en lo que respecta a la salud materna, la clave del éxito radica en algo tan simple y poderoso como escuchar. Así lo demuestra la experiencia de iniciativas como Salvando Madres, Dando Vida (Saving Mothers, Giving Life), que logró reducciones significativas en la mortalidad materna en Zambia y Uganda. En este artículo, exploramos las lecciones aprendidas de estos programas y cómo la participación comunitaria y el liderazgo femenino han marcado la diferencia.

El impacto de escuchar a las comunidades

La iniciativa Salvando Madres, Dando Vida, implementada en distritos de Zambia, logró reducir la razón de mortalidad materna en un 41 por ciento (de 480 a 284 muertes por cada 100,000 nacidos vivos). En Uganda, la reducción fue del 44 por ciento. Este éxito no fue casualidad: se basó en construir confianza en las comunidades, asegurando que las intervenciones respondieran a sus necesidades y realidades.

Charles B. Holmes, médico científico y líder en salud global, ha dedicado su carrera a trabajar junto a mujeres para mejorar el acceso a servicios de salud sexual, reproductiva y materna. En 2012 se mudó a Zambia, donde durante cuatro años fue director ejecutivo del Centro de Investigación de Enfermedades Infecciosas en Zambia (CIDRZ). Bajo su liderazgo, junto con líderes comunitarios, CIDRZ ganó la confianza de las comunidades locales y proporcionó atención médica crítica, incluyendo educación comunitaria, cuidado materno, infantil y atención primaria.

Un ejemplo de escucha activa

Holmes relata una anécdota reveladora: en un asentamiento informal se construyó una clínica para abordar la falta de servicios de salud. Al principio, la clínica estaba muy concurrida, pero de repente un día nadie apareció. Un miembro del personal fue a la comunidad para entender qué había pasado. Descubrieron que se rumoraba que los servicios, como pesar a los bebés y tomar muestras de sangre, eran brujería. Esto ahuyentó a los lugareños. En respuesta, un equipo de divulgación proporcionó educación comunitaria y reconstruyó la confianza en la clínica en cuestión de días.

Este caso ilustra la importancia de no solo ofrecer servicios, sino de entender cómo son percibidos y adaptarlos a las creencias y necesidades locales.

El papel crucial de las mentoras y líderes mujeres

Holmes atribuye gran parte de su éxito al apoyo y la influencia de mujeres mentoras, colaboradoras y sucesoras. Una de ellas es Beatrice Grillo, quien formó parte del consejo de administración de CIDRZ. Con formación en economía y experiencia liderando ONG, Grillo le enseñó sobre gobernanza, administración financiera, transparencia y construcción de instituciones. “Tanto la mujer que me sucedería como yo nos beneficiamos de su mentoría”, afirma Holmes.

Otra figura clave fue Roselyne Raelly, directora de recursos humanos de CIDRZ, quien falleció. Holmes la describe como una líder comprometida con gran carácter e integridad. Cuando Holmes asumió como CEO, se enteró de un caso de acoso sexual que había sido reportado pero no atendido adecuadamente. Junto con Raelly, abordaron la situación, establecieron medidas preventivas, educaron al personal y crearon sistemas como líneas de ayuda para fomentar la confianza y la rendición de cuentas.

En su transición, Holmes impulsó a Izukanji Sikazwe, su adjunta y reconocida médica zambiana, para que asumiera el liderazgo de CIDRZ. Sikazwe dirigió la organización durante siete años, expandiéndola y manteniendo excelentes relaciones con el consejo, el gobierno y los financiadores. Hoy es jefa de VIH en el Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria.

Colaboraciones actuales en Malawi

En Malawi, Holmes trabaja con Beatrice Matanje, CEO de la Comisión Nacional de SIDA. Juntos han fortalecido los programas de prevención del VIH a nivel distrital e introducido nuevos agentes de prevención de acción prolongada, como el cabotegravir inyectable, una forma de PrEP que se administra cada seis meses. Este método es más discreto y seguro para mujeres que podrían enfrentar violencia doméstica o problemas de privacidad con una píldora diaria.

Matanje destaca que Malawi se ha beneficiado mucho de la colaboración con Holmes: “Junto con el Ministerio de Salud y la Comisión Nacional de SIDA, co-diseñó un modelo de prevención del VIH basado en datos y liderado localmente, conocido como la Estrategia de Prevención de Blantyre”.

Holmes y Matanje también participaron en una serie de seis artículos en The Lancet HIV y The Lancet Global Health sobre la prevención sostenible del VIH en África. Su enfoque va más allá de soluciones mágicas: buscan construir sistemas sólidos y sostenibles.

Desafíos y aprendizajes

El trabajo de Holmes se desarrolló en un contexto de recortes a la ayuda exterior de Estados Unidos, incluyendo fondos del PEPFAR. Esto expuso la dependencia de los programas de prevención del VIH en financiamiento externo. Sin embargo, su labor resalta la importancia del liderazgo local y la experiencia de las mujeres en estos espacios.

Florence Riako Anam, co-directora ejecutiva de la Red Global de Personas que Viven con VIH (GNP+), ha sido una voz fundamental para asegurar que los cambios no destruyan lo que ha funcionado bien en la respuesta al VIH. Holmes aprendió de ella que “si no tienes a las personas afectadas en la mesa, tomarás decisiones y suposiciones erróneas que perjudicarán la traducción de la ciencia a la política y práctica de salud pública”.

Un futuro basado en la escucha

Hoy, Charles B. Holmes es decano de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Michigan. Lleva consigo estas lecciones y espera formar a la próxima generación de profesionales de salud pública. “Este es un gran momento para introducir a un nuevo grupo de estudiantes en la salud pública de maneras diferentes… La necesidad de construir una confianza profunda con las comunidades, no solo en Michigan, sino en todo el país y el mundo, es esencial para llegar a ellas”, afirma.

La historia de Holmes y sus colaboradoras nos recuerda que la salud pública comienza con la escucha activa, el respeto por las comunidades y el empoderamiento de las mujeres como líderes y agentes de cambio. En un mundo donde la salud materna sigue siendo un desafío, estas lecciones son más relevantes que nunca.

Por Editor

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