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sábado, 7 de noviembre de 2026
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Elaine de Kooning: la artista que pintó a JFK y desafió al arte

Elaine de Kooning, eclipsada por su esposo, brilla en nueva exposición en Nueva York. Conoce su arte y legado feminista.

Por Editor4 min de lectura0 comentarios
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Cortesía
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El mundo del arte del siglo XX estuvo dominado por hombres, pero figuras como Elaine de Kooning desafiaron las reglas. Aunque a menudo opacada por su esposo Willem de Kooning, Elaine fue una fuerza creativa única. Su obra, que abarca retratos y abstracción, se exhibe ahora en la galería Berry Campbell de Nueva York, con alrededor de 30 piezas provenientes de la colección familiar. La muestra, titulada simplemente “Elaine De Kooning”, estará abierta hasta el 19 de diciembre y busca reivindicar su legado.

Una artista en el epicentro del expresionismo abstracto

Elaine de Kooning (1918-1989) fue una figura central del expresionismo abstracto, aunque su nombre no siempre aparezca en los libros de historia. Junto a Lee Krasner, Grace Hartigan, Joan Mitchell y Helen Frankenthaler, formó parte de las llamadas “Ninth Street Women”, un grupo de artistas que recibió reconocimiento décadas después. Pero Elaine no solo pintaba: también fundó el colectivo The Club en Greenwich Village y escribió crítica de arte para Art News, promoviendo a artistas como Arshile Gorky y Jackson Pollock.

Su doble práctica, retrato y abstracción, se entrelazaba sin complejos. “Ella era una expresionista abstracta, pero dentro de su propia definición”, explica Martha Campbell, codirectora de la galería. “Usaba pinceladas expresionistas para glorificar lo que amaba”. Esa libertad le permitió explorar temas tan diversos como el boxeo, los toros, el béisbol y, por supuesto, la política.

Retratos con energía y color

Entre los retratos más destacados de la muestra se encuentran los que hizo del presidente John F. Kennedy. Elaine lo conoció en 1962, cuando posó para ella en Palm Beach como parte de un encargo para la Biblioteca Presidencial Harry S. Truman. Tras el asesinato de Kennedy en 1963, la artista se obsesionó y pintó más de una docena de retratos durante un año. “Se obsesionó con JFK porque lo estaba pintando y luego lo mataron”, comenta Christine Berry, la otra codirectora. “Pintó sin parar durante un año entero”.

La exposición incluye JFK #7 (1963), una de esas obras. Pero los retratos de Elaine van más allá: también capturó a su sobrino Chris Luyckx, un niño con sombrero de vaquero en Jemp #1 (1963), y a figuras como el poeta Frank Lima, a quien retrató en verdes apagados. Su paleta vibrante y sus pinceladas enérgicas definen cada pieza.

La abstracción como lenguaje propio

Elaine también dominó la abstracción pura. La obra California (1961), de 3.3 metros de ancho, es una explosión de colores vivos que demuestra su maestría compositiva. “Es la pieza más importante de la exposición”, afirma Berry. “No hay otra pintura de esa escala y magnitud en el mercado, porque todas las similares están en museos”. La obra, que cuelga al fondo de la galería, es un testimonio de su capacidad para equilibrar ambos géneros.

Su proceso creativo era peculiar: a menudo evitaba mirar el color al crear sus imágenes. Para sus pinturas de baloncesto, usaba recortes de periódico en blanco y negro como referencia, y luego aplicaba color según su intuición. “El color es clave en lo que hace”, señala Berry.

Un legado que merece ser celebrado

La exposición en Berry Campbell surge del deseo de Chris Luyckx, sobrino de la artista, de revalorizar su obra. Durante décadas, Luyckx conservó las pinturas y se contactó con las galeristas hace aproximadamente una década. “Al hacer shows individuales, te pierdes el hilo conductor de su trabajo desde finales de los 40 hasta su muerte en 1989”, dice Campbell. “Creemos en la artista desde el principio hasta el final”.

Elaine de Kooning murió en 1989 a los 70 años, pero su influencia perdura. Esta muestra, que estará abierta hasta el 19 de diciembre, es una oportunidad para redescubrir a una mujer que se negó a ser definida por un solo estilo o por la sombra de su esposo. Como dice Campbell: “Ella se movía entre la abstracción y el retrato, y eso la hace única”.

¿Por qué importa Elaine de Kooning hoy?

En una época en la que las mujeres artistas siguen luchando por la equidad en el mundo del arte, la figura de Elaine de Kooning resuena con fuerza. No solo fue una creadora prolífica, sino también una mentora y crítica que impulsó a otros. Su historia es un recordatorio de que el talento no entiende de géneros y que las contribuciones femeninas merecen ser celebradas en primer plano.

Si tienes la oportunidad de visitar Nueva York antes del 19 de diciembre, no te pierdas esta exposición. Y si no, sigue su obra: sus colores vibrantes y su energía siguen inspirando a nuevas generaciones.