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domingo, 1 de noviembre de 2026
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Jalá: receta tradicional del pan trenzado judío

Aprende a preparar jalá, el pan trenzado judío típico del Sabbat. Receta paso a paso, trucos y consejos para un resultado perfecto.

Por Editor4 min de lectura0 comentarios
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Cortesía
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El jalá es un pan trenzado tradicional de la cocina judía que se disfruta en el Sabbat y otras festividades. Su textura esponjosa y su ligero dulzor lo convierten en un favorito en muchas mesas. Aunque su origen es europeo, su popularidad ha cruzado fronteras y hoy se hornea en todo el mundo.

¿Qué es el jalá y por qué es tan especial?

El jalá, conocido como challah en inglés, es un pan de fiesta que se caracteriza por su forma trenzada y su miga tierna. Se acostumbra preparar para el Sabbat, la cena de inicio del descanso semanal judío, y para festividades como Purim. Su sabor ligeramente dulce y su aroma lo hacen irresistible.

En Estados Unidos, el challah ha trascendido la comunidad judía y se ha vuelto popular entre los amantes de la panadería artesanal. No es raro verlo en series y películas, lo que ha contribuido a su fama mundial.

Ingredientes básicos para un jalá perfecto

Para preparar un jalá en casa necesitas:

  • Harina de trigo (preferiblemente de fuerza)
  • Levadura seca o fresca
  • Azúcar
  • Sal
  • Huevos y yemas
  • Aceite vegetal
  • Agua
  • Semillas para decorar (opcional): sésamo, amapola, etc.

La clave está en lograr una masa húmeda y elástica, sin añadir demasiada harina. Una amasadora facilita mucho el proceso.

Paso a paso: cómo hacer jalá en casa

1. Mezclar los ingredientes secos

En un bol grande o en el recipiente de una amasadora, combina la harina, la levadura, la sal y el azúcar.

2. Incorporar los líquidos

Aparte, bate ligeramente los huevos con las yemas, el aceite y 200 ml de agua. Vierte esta mezcla sobre los ingredientes secos y combina hasta integrar. Si la masa está seca, agrega más agua; debe quedar bastante húmeda y blanda.

3. Amasar

Amasa sobre una superficie ligeramente enharinada o con la amasadora a velocidad baja durante 10-15 minutos. Si la masa es muy pegajosa, déjala reposar tapada 20-30 minutos y continúa amasando hasta que se despegue de las paredes y esté muy elástica. Evita añadir más harina para que el pan quede tierno y dure más.

4. Primer levado

Forma una bola, engrasa un recipiente limpio, coloca la masa y gírala para engrasarla bien. Tapa con film plástico o un gorro de ducha y deja levar una hora.

5. Desgasificar y segundo levado

Desgasifica sobre la mesa engrasada con aceite, amasa para quitar el aire, forma una bola de nuevo y devuélvela al bol. Deja que crezca hasta que duplique su tamaño.

6. Formar la trenza

Puedes hacer una trenza grande o dos pequeñas. Para una trenza simple de tres cabos, divide la masa en porciones iguales y trenza. Para una trenza de fiesta de dos pisos, divide primero en tres trozos iguales y luego junta dos de ellos. Divide cada porción en tres piezas iguales, obteniendo tres piezas grandes y tres pequeñas. Estira las porciones grandes y trenza; coloca sobre una bandeja con papel sulfurizado. Haz lo mismo con las pequeñas y coloca esta trenza menor encima de la grande.

7. Último levado y horneado

Pinta con huevo batido, tapa sin presionar con film engrasado y deja levar hasta que haya crecido más del doble. Precalienta el horno a 160ºC. Retira el film, vuelve a pintar con huevo y espolvorea semillas al gusto. Hornea 20 minutos, gira la bandeja 180º y continúa 20-25 minutos más. Si se dora demasiado, cubre con papel de aluminio. Enfría sobre una rejilla.

Trucos y consejos para un jalá perfecto

  • Usa una amasadora para facilitar el desarrollo del gluten.
  • No añadas harina en exceso; la masa debe ser húmeda.
  • Deja levar en un lugar cálido y sin corrientes de aire.
  • Para un brillo extra, pinta con huevo antes de hornear.
  • Las semillas son opcionales, pero le dan un toque festivo.

¿Cómo disfrutar el jalá?

El jalá es perfecto para acompañar almuerzos y cenas familiares, pero también para desayunos y meriendas. Su miga tierna y su ligero dulzor combinan con mantequilla, mermelada, queso crema o miel. Se conserva bien dos o tres días envuelto en film plástico o papel de cera. También puedes congelarlo en rebanadas y tostarlo o usarlo para hacer torrijas o pudin.