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jueves, 29 de octubre de 2026
Mujeres

Muere Dolores Huerta a los 96 años: legado de lucha

Dolores Huerta, ícono de la lucha por los derechos de los trabajadores y las mujeres, falleció a los 96 años. Su legado de activismo y 'Sí, se puede' perdura.

Por Editor5 min de lectura0 comentarios
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Imagen ilustrativa
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Dolores Huerta, una de las activistas más importantes de la historia de Estados Unidos y símbolo de la lucha por los derechos de los trabajadores y las mujeres, falleció este miércoles 28 de octubre a los 96 años en su casa de Bakersfield, California, rodeada de su familia. La noticia fue confirmada por medios estadounidenses y conmovió a líderes políticos y sociales de todo el mundo.

Huerta era conocida por su frase “Sí, se puede”, que se convirtió en un grito de esperanza y acción para millones de personas. Pero ella nunca la vio como un simple eslogan, sino como una instrucción de vida: una invitación a levantarse y luchar por lo que es justo.

De maestra a organizadora: el primer paso de una revolucionaria

Antes de ser líder sindical, Dolores Huerta fue maestra en Stockton, California. Ahí conoció de cerca la realidad de sus alumnos: niños que llegaban con hambre, con ropa demasiado delgada para el frío, hijos de jornaleros que trabajaban largas jornadas en el campo por salarios que no alcanzaban ni para lo básico.

Después de ver esta situación repetidamente, tomó una decisión que muchos habrían guardado para sí mismos: dejar el aula para organizar a los padres de esos niños. Sabía que podía hacer más por ellos desde la lucha social que desde la enseñanza tradicional. Así comenzó su camino como activista.

La construcción de un movimiento: United Farm Workers

Junto a César Chávez y Larry Itliong, Huerta ayudó a construir lo que se convertiría en el sindicato United Farm Workers (UFW). En las mesas de negociación, solía ser la única mujer, o una de las pocas con poder real. Su habilidad para negociar logró que los productores agrícolas firmaran contratos que incluían atención médica, pensiones y condiciones laborales más seguras.

Uno de sus mayores logros fue el boicot de la uva, que llevó a 17 millones de estadounidenses a dejar de comprar uvas en solidaridad con los trabajadores. Una cifra impresionante que demostró el poder de la organización colectiva.

Una feminista incansable: más mujeres en la política

En la década de 1980, Huerta se unió a la organización Feminist Majority Foundation, donde trabajó durante casi 40 años para impulsar a más mujeres a cargos de elección popular. Recorrió el país buscando mujeres que nunca se habían imaginado en la política, especialmente latinas y mujeres de color, y les decía con convicción que sí podían.

Su trabajo fue clave para el “Año de la Mujer” en 1992, cuando un número récord de mujeres se postuló y ganó elecciones. Líderes como Hilda Solis, Nancy Pelosi, Barbara Lee y Maria Elena Durazo la reconocen como modelo, mentora y aliada.

Dolores no esperaba a que las mujeres fueran invitadas al poder; ella las buscaba y las impulsaba. Su lema era claro: “Si no puedes reclutar a alguien para que se postule, entonces una de ustedes tiene que dar un paso al frente como candidata”.

Una vida de coherencia y valentía

Huerta era madre de 14 hijos y católica practicante, pero defendía ferozmente la libertad reproductiva. Amaba el movimiento laboral y luchó contra el sexismo que encontraba dentro de él. Nunca pareció sentir que debía explicaciones a nadie, y nunca las dio.

Su vida tuvo un alto costo: fue arrestada, amenazada y en 1988, durante una manifestación en San Francisco, un oficial de policía casi la mató a golpes. A pesar de todo, siguió adelante.

En marzo de este año, a los 95 años, reveló algo que había guardado por casi 60 años: en la década de 1960, César Chávez la agredió sexualmente. Dijo que había callado por miedo a dañar el movimiento de los trabajadores agrícolas, pero habló cuando otras sobrevivientes se animaron a contar sus historias. Ese acto de valentía es una muestra más de su compromiso con la verdad y la justicia.

Un legado que trasciende fronteras

Dolores Huerta no separaba la lucha de las mujeres de la lucha por salarios justos, por los inmigrantes, por la justicia racial, por la igualdad LGBTQ+, por el agua limpia y por el voto. Para ella, todas las causas estaban unidas.

Le sobreviven 13 hijos, 24 nietos, 23 bisnietos, siete tataranietos y una gran familia de organizadores que aprendieron de ella lo que realmente significa “Sí, se puede”.

Incluso en sus 90 años, era común verla en manifestaciones, caminando por vecindarios o sentada con jóvenes organizadores que aún no descubrían su propio potencial. También se la podía encontrar bailando, porque amaba el jazz y la música. Esa faceta menos conocida la pintaba como una mujer que disfrutaba la vida al máximo.

Un llamado a la acción

Las elecciones en Estados Unidos están a solo seis días. Durante 70 años, Dolores tocó puertas para recordar a la gente una sola cosa: la democracia funciona solo cuando participas. Si quieres honrarla esta semana, haz lo que ella pediría: vota y lleva a alguien contigo. Eso le habría gustado más que las flores.

Su instrucción sigue vigente y ahora está dirigida a todos nosotros: “Sí, se puede”.

Nota del editor: En junio de 2026, solo cuatro meses antes de su muerte, Dolores Huerta se reunió en una casa privada de Los Ángeles con otras líderes feministas, escritoras y pensadoras. En sus palabras, reflexionó sobre cómo Gloria Steinem, Eleanor Smeal, Peg Yorkin y Katherine Spillar la ayudaron a profundizar su comprensión del feminismo, la libertad reproductiva y el derecho de las mujeres a la autonomía corporal. Atribuyó a la Feminist Majority Foundation (editora de Ms.) haber cambiado su vida y darle el coraje para seguir luchando por los derechos de las mujeres en todo el mundo. Compartimos el video y la transcripción de sus palabras en recuerdo de nuestra querida amiga y miembro de la junta directiva, y como recordatorio de su creencia inquebrantable de que podemos hacer que el cambio suceda. ¡Sí, se puede!