El escritor y periodista Máximo Huerta ha presentado su nueva novela, ‘Mamá está dormida’ (Planeta), una obra que ha conmovido a España y que llega a las librerías en un momento clave. La presentación coincidió con la entrega del Premio Alfaguara, pero aun así congregó a casi 50 personas. Huerta, de 55 años, ha creado una historia profundamente humana sobre el cuidado de una madre con una enfermedad neurodegenerativa, inspirada en su propia experiencia.
Una novela que transforma el dolor en belleza
Luis Landero, uno de los ídolos de Huerta, describe la obra como capaz de “transformar el dolor en una belleza profundamente humana”. ‘Mamá está dormida’ es una novela en tres partes que arranca con un hecho real: una madre que está perdiendo la memoria le pregunta a su hijo: “Y tu hermano, ¿dónde está?”. Una cuestión inocente si no fuera porque es hijo único. Para descifrar la verdad, ambos emprenden un viaje en autocaravana hasta Vera de Bidasoa, un pueblo donde la madre vivió durante su pertenencia a la Sección Femenina.
El cuidado invisible: una realidad que afecta a las mujeres
Huerta denuncia que el cuidado de personas dependientes ha recaído históricamente sobre las mujeres, de forma silenciosa e invisible. “Le ha venido muy bien a España que haya un ejército de cuidadores, generalmente mujeres y generalmente invisibles”, afirma. Según el autor, ningún gobierno se ha ocupado de ello porque ya existía un cuidado silencioso que no molestaba. “A todos los gobiernos les ha venido bien que las mujeres no se quejen”, añade.
Esta carga mental y emocional afecta la salud de las cuidadoras. “A veces piensas que es a ti a quien se te está yendo la cabeza. Tienes el temor de que se te vaya, porque estás en alerta todo el rato”, confiesa. La novela también aborda los estallidos y la imperfección de los cuidadores, quienes a menudo son vistos como héroes pero enfrentan una batalla diaria agotadora.
Políticas sociales y el olvido de los dependientes
El autor critica la falta de atención de los gobiernos hacia la dependencia. “Las residencias deberían ser todas maravillosas, pero como a ningún gobierno le ha importado, no hay tantas buenas, ni hay ayuda a la dependencia”, señala. Para Huerta, el cuidado debería ser un tema central en la agenda política, especialmente en un país que envejece y donde la natalidad disminuye. “Se ha dado de lado por comodidad, por silencioso, porque lo hacían las mujeres”, lamenta.
El regreso del pensamiento conservador y la memoria histórica
Huerta también reflexiona sobre la corriente que idealiza el papel tradicional de la mujer. “Con estos palabros que usan ahora como ‘trad wives’ estás diciendo una barbaridad. Parece que, como lo dices en inglés y suena cool, no es tan malo”, advierte. Compara esta amnesia social con otro tipo de Alzheimer: “Nos hemos olvidado de dónde venimos y qué hemos hecho: las luchas por los derechos adquiridos, que se pierden en un momentito”.
La novela rescata la memoria de las mujeres silenciadas de la generación de su madre, un 95% de las cuales no trabajó en lo que le hubiera gustado ni se casó con quien quiso. “Ni siquiera tenían derecho a una cuenta bancaria”, recuerda.
Literatura contra el abuso y la injusticia
El libro también aborda los abusos sexuales por parte de la Iglesia. Huerta considera que la literatura puede ser más eficaz que los tribunales para hacer justicia. “La literatura crea debate, crea diálogo, crea pensamiento. Se puede hacer mucha trinchera desde los libros”, afirma.
Un autor polifacético
Máximo Huerta (Utiel, 1971) es escritor, periodista y ahora también librero en Buñol, donde cuida de su madre, Clara, y regenta La Librería de Doña Leo. Su poder de convocatoria es enorme, y su novela ha sido acogida con entusiasmo. “Cuidar es empezar a despedirse”, sentencia, una frase que resume la esencia de esta obra conmovedora.

