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Seguro que has escuchado eso de «tu ex es narcisista». Está en todas partes. Cuando una mujer sufre violencia por parte de su pareja, rápido llega el diagnóstico popular: “Él es un narcisista”. Es la explicación cómoda, casi clínica. Pero, desde una óptica feminista, este argumento es problemático y contraproducente.

El problema de etiquetar como narcisismo

Al llamar “narcisista” al maltratador, cambiamos el foco. Dejamos de hablar de violencia de género y empezamos a hablar de una etiqueta diagnóstica: un hombre que “está mal”, que “es malo”, que “es así” y que “no puede evitarlo”. Y ahí está la cuestión. La violencia machista no es un problema individual ni de salud mental, sino un problema sistémico de poder y control.

Violencia de género vs. abuso narcisista

Desde los feminismos llevamos tiempo advirtiendo contra esta moda del “abuso narcisista”. Porque al etiquetar esa violencia como fruto del narcisismo, evitando usar el término “violencia machista o de género”, dificultamos que los agresores rindan cuentas o se entiendan como parte de un problema más grande. Racionalizamos su comportamiento bajo la idea de que ellos, y solo ellos, tienen un problema.

Además, llamar abuso narcisista al maltrato estigmatiza un diagnóstico psiquiátrico que ya tiene suficiente peso. Esto no ayuda a quienes viven con esa etiqueta y tratan de gestionarla. Las personas psiquiatrizadas son constantemente invalidadas por un sistema cuerdista que las quiere apartadas.

El verdadero origen: el patriarcado

La violencia de género no es fruto del arrebato de un hombre que no controla su ego, sino el resultado de un sistema de poder y control que se aprende, se reproduce y se sostiene socialmente. No son narcisistas, son hijos del patriarcado.

Vale la pena preguntarse: ¿por qué nos resulta más cómodo decir “es un narcisista” que “es un maltratador”? Quizá porque lo primero nos permite quedarnos tranquilas con una etiqueta clínica que simplifica e individualiza el problema, mientras que lo segundo nos obliga a mirar cara a cara al sistema patriarcal, algo más grande que ocupa mucho espacio en nuestro día a día, y frente al cual quizá nos sentimos impotentes.

Reflexión final

Al llamar narcisismo al maltrato, borramos la violencia machista. Es momento de llamar a las cosas por su nombre y enfrentar el problema de raíz.

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Por Editor

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