Mientras muchos sueñan con comprar el departamento de sus sueños en el centro de la ciudad, otros deciden apostar por la naturaleza y el desafío. Esa es la historia de Gabi y Tomás, una pareja de 25 años que un día decidió embarcarse en el proyecto más importante de su vida: comprar una casa abandonada en Asturias. La vivienda llevaba aproximadamente cuatro décadas sin habitar, y el paso del tiempo había dejado una huella evidente. Antes de pensar en colores, muebles o revestimientos, la pareja tuvo que enfrentarse a una casa deteriorada, llena de suciedad y con numerosos elementos que necesitaban ser recuperados, sustituidos o directamente eliminados.
Hoy, un año después, el escenario es muy diferente. “Lo que comenzó con un ‘¿Te imaginas comprar y reformar una casa que lleva 40 años abandonada en Asturias?’ se ha convertido en nuestra pasión, alegría y sueño”, cuentan Gabi y Tomás. Su historia es también la de una transformación que ha avanzado prácticamente desde cero. Cuando entraron por primera vez, la vivienda estaba muy lejos de parecer el hogar que ahora empiezan a visualizar. “Es cierto que cuando llegamos la casa estaba llena de excrementos, animales, olor a muerto y muchísimo trabajo por delante”, explican. Lejos de echarse atrás, decidieron ponerse manos a la obra.
Una reforma de principio a fin
Durante estos meses, la reforma ha implicado trabajos estructurales, limpieza, acondicionamiento y recuperación de diferentes espacios. Han tenido que desmontar elementos deteriorados y reconstruir otros para devolver estabilidad y funcionalidad a la vivienda. Transformar una casa que ha permanecido cerrada durante décadas no consiste simplemente en darle una nueva apariencia. Antes de comenzar con la decoración hay que resolver todo aquello que permite que una casa vuelva a ser habitable. En el caso de Gabi y Tomás, el trabajo ha sido constante. Han limpiado el interior, eliminado paredes, retirado vigas deterioradas por el paso del tiempo y trabajado para recuperar una base sólida sobre la que continuar construyendo.
Uno de los grandes pasos ha sido precisamente conseguir que la vivienda vuelva a contar con unas condiciones básicas de habitabilidad. La pareja ha logrado disponer de luz y agua, ha conectado el saneamiento y ha ido avanzando en la recuperación de los diferentes espacios. También han trabajado en los exteriores. La parcela, completamente invadida por la vegetación después de tantos años sin mantenimiento, necesitaba una importante labor de desbroce para volver a ser accesible. Poco a poco, el terreno también empieza a recuperar su aspecto.
Los cambios estructurales
Uno de los cambios más importantes se encuentra bajo los pies. Gabi y Tomás han tenido que construir y nivelar el suelo, una intervención fundamental para conseguir una superficie estable y preparar la vivienda para las siguientes fases de la reforma. También han colocado puertas nuevas y han trabajado en las escaleras, hasta conseguir que determinados espacios que antes resultaban impracticables vuelvan a tener una estructura firme. La pareja resume buena parte de este proceso con una lista que permite hacerse una idea de la magnitud del proyecto:
- Limpieza profunda del interior.
- Eliminación de paredes y vigas podridas.
- Construcción y nivelación del suelo.
- Desbroce de la parcela.
- Colocación de puertas nuevas.
- Instalación de luz y agua.
- Conexión del saneamiento.
- Hormigonado de la cuadra.
- Escaleras y suelo firme.
Entre los trabajos realizados se encuentra además el acondicionamiento de la antigua cuadra, que ha sido hormigonada. Este tipo de espacios tradicionales son precisamente uno de los elementos que pueden aportar mayor personalidad a una vivienda asturiana cuando se recuperan con criterio. Más allá de su función original, las construcciones auxiliares pueden convertirse en parte importante del proyecto de una casa rural: un taller, un espacio de almacenamiento, una zona de ocio o incluso una futura estancia, dependiendo de las posibilidades arquitectónicas y de la normativa aplicable. En una reforma de estas características, conservar la esencia de la construcción puede ser tan importante como solucionar sus problemas estructurales.
Un año de esfuerzo y recompensa
Reformar una vivienda durante un año implica polvo, esfuerzo, decisiones constantes y mucho trabajo físico. También supone convivir durante meses con una casa que está permanentemente en proceso de transformación. Para Gabi y Tomás, sin embargo, todo ese esfuerzo ha tenido una recompensa que va mucho más allá del resultado material. “Ha sido un año de no parar, pero sin duda, el mejor año de nuestras vidas”, aseguran.
Su historia es un ejemplo de cómo la pasión y la dedicación pueden convertir un espacio en ruinas en un hogar lleno de vida. Si alguna vez has soñado con emprender un proyecto similar, recuerda que la clave está en la paciencia, la planificación y, sobre todo, en disfrutar del proceso. La transformación de una casa abandonada no solo renueva un inmueble, también renueva el espíritu de quienes la habitan.

