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viernes, 30 de octubre de 2026
lifestyle

El refugio sureño de Brooklyn Decker y Andy Roddick

Brooklyn Decker y Andy Roddick transformaron una casa georgiana de los 60 en Charlotte en un hogar lleno de color, historia y calidez familiar.

Por Editor5 min de lectura0 comentarios
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Cortesía
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Hay parejas que buscan la casa perfecta y otras que se enamoran de un desastre con alma. Brooklyn Decker y Andy Roddick pertenecen al segundo grupo. Cuando vieron por primera vez esa casa de estilo georgiano en Charlotte, Carolina del Norte, la escena no era precisamente de ensueño: una de las habitaciones se había derrumbado y el agua entraba a chorros por el techo.

Pero incluso en su estado ruinoso, la construcción de los años sesenta tenía algo. Estaba en el barrio que la joven familia quería, y sus proporciones tradicionales y elegantes seguían asomándose entre el abandono. Fue Roddick, exnúmero uno del tenis masculino, quien insistió en mantenerla en la lista. Poco después, Decker —modelo y actriz criada en Matthews, muy cerca de ahí— se entusiasmó con la idea de rescatar una casa sureña de verdad, con molduras dentadas y ladrillo clásico.

Una casa con huesos antiguos y mucha historia

La pareja no era nueva en esto de las remodelaciones, pero esta vez el reto era de otra escala. La casa apenas se había tocado desde su construcción en 1964, y ellos serían solo los segundos dueños. Además de los arreglos obvios —techos con fugas, pisos hundidos—, la distribución estaba dividida en cuartitos apretados que pedían a gritos una renovación completa para dejar entrar la luz y el aire.

«Éramos papás de dos niños pequeños», recuerda Decker. «La pregunta era cómo respetar la grandeza de la casa pero también hacerla acogedora para una familia joven y para el ritmo del día a día».

Para lograrlo contrataron a Ruard Veltman Architecture en el diseño arquitectónico y a Stanwick Dunham en la construcción. Juntos transformaron los casi 7,000 pies cuadrados en un hogar que celebra su linaje sin quedarse atrapado en el pasado.

El recibidor: el cambio que lo dice todo

El esfuerzo se nota desde la entrada. La escalera original, alfombrada, subía en curva desde un piso de mosaicos en blanco y negro. El diseño no era de mal gusto, pero su rigidez se sentía formal y fría. La solución fue doble: enderezar la escalera y forrar toda la zona con una rica madera de nogal.

El resultado deja que la luz baje desde el segundo piso y convierte la carpintería en protagonista cálida. «Queríamos que pareciera anterior a nuestra llegada y también un poco más humilde en sus materiales», explica Decker.

Cuando la decoradora de la casa eres tú

Para el interiorismo, Decker no necesitó contratar a nadie: se ha convertido en decoradora. En los últimos seis años, y casi siempre de boca en boca, la actriz ha liderado varios proyectos de diseño, incluido el más reciente con sus socios de By Idiots para los nuevos espacios del Intown Golf Club en Houston y Raleigh.

En su propia casa, la idea era conservar la influencia georgiana y actualizar la estética. Y sigue evolucionando: «Cada vez que veo el diablito de mudanza, sé que en algún momento me van a involucrar», bromea Roddick.

Decker logró esa mezcla de acogedor y elevado a través del color: verdes apagados (su color), rojos, azules y amarillos; papeles tapiz con hojas y ríos; y muchas alfombras vintage estampadas que suavizan los pisos de madera.

«Al principio era inglés antiguo con georgiano temprano y un toque shaker», cuenta. «Pero cuando los niños crecieron, quisimos tomar en serio lo que ellos querían. Porque, ¿qué tan genial es tener ocho años y de verdad opinar sobre el espacio que te rodea? Ahora la casa es una mezcla de colores explosivos, muchos inspirados y dictados por ellos».

Ideas que puedes copiar en tu propio hogar

No necesitas una casa de 7,000 pies cuadrados ni un equipo de arquitectos para aplicar lo que hace especial a este proyecto. Estas claves son totalmente adaptables:

  • Respeta lo que ya existe: antes de tirar, mira qué elementos tienen carácter. Una moldura, un piso o una puerta vieja pueden ser el punto de partida de todo.
  • Calidez con madera: forrar una pared o una escalera con madera oscura cambia por completo la sensación de un espacio frío.
  • Paleta apagada y acentos vivos: los verdes, rojos y azules en tonos suaves dan sofisticación; los toques intensos aportan personalidad.
  • Alfombras vintage: son el truco más fácil para suavizar pisos de madera y sumar textura sin gastar de más.
  • Deja que los niños opinen: incorporar sus gustos hace que la casa se sienta verdaderamente de todos.

Un hogar que se sigue escribiendo

Más que una remodelación, esta casa es una declaración de intenciones: la historia no está peleada con la vida moderna ni con una familia con niños que corren por los pasillos. La mezcla de hospitalidad sureña y encanto contemporáneo que lograron Decker y Roddick es una lección de estilo con los pies en la tierra.

Y si algo demuestra su historia, es que a veces el amor a primera vista no existe… pero el amor a segunda vista, con un poco de paciencia y mucha creatividad, puede construir algo realmente bonito.