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domingo, 8 de noviembre de 2026
Moda

Andrea Della Valle: el legado de Hogan cumple 40 años

Andrea Della Valle, fundador de Hogan, cuenta cómo a los 21 años dejó su zona de confort familiar para crear el calzado deportivo de lujo que hoy celebra 40 años.

Por Editor6 min de lectura0 comentarios
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Cortesía
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Hay historias de moda que empiezan con un golpe de suerte y otras que arrancan con una decisión valiente. La de Andrea Della Valle pertenece a la segunda categoría. Con apenas 21 años, este heredero de una de las dinastías más poderosas de la moda italiana decidió que no quería vivir de las rentas ni del apellido. Quería construir algo propio. Y vaya si lo logró: Hogan, la marca de calzado deportivo de lujo que fundó, acaba de cumplir 40 años.

Nos reciben en las oficinas de Milán entre un “Auguri!” que se escapa en cada pasillo y el aroma de una tarta a medio decorar. Porque sí, la coincidencia es de esas que parecen guionizadas: el cumpleaños de Andrea y el aniversario de Hogan se solapan en la misma fecha. Si le dices “felicidades” sin especificar, probablemente te mire con una sonrisa desconcertada y te pregunte: “¿Por cuál de los dos?”.

De Nueva York a Milán: el nacimiento de un icono

La historia de Hogan no nació en un despacho italiano lleno de muestras de piel, sino en las calles de Nueva York. Allí, con 21 años recién cumplidos, Andrea Della Valle paseaba entre rascacielos y escaparates con una idea fija en la cabeza: crear un zapato que fuera cómodo como una deportiva, pero elegante como un calzado de lujo. En aquella época, ese concepto era casi una herejía dentro del mundo del diseño italiano, donde lo deportivo y lo premium vivían en planetas separados.

Pero él vio el hueco. Vio que las mujeres y los hombres modernos necesitaban algo que los acompañara del avión a la oficina, de la oficina a la cena, sin sacrificar estilo ni comodidad. Así nació el calzado deportivo de lujo tal y como lo conocemos hoy: una categoría que Hogan prácticamente inventó y que, cuatro décadas después, sigue siendo su sello de identidad.

El privilegio de apellidarse Della Valle (y por qué lo ignoró)

Andrea Della Valle nació en Sant’Elpidio a Mare en 1965, en el seno del Grupo Tod’s, una de las familias más influyentes del calzado italiano. Podría haberse quedado en el sillón cómodo de la empresa familiar, esperando su turno mientras otros tomaban las decisiones. Pero no. Él mismo lo cuenta sin rodeos: “Con 21 años abandoné mi zona de confort como joven de familia ‘privilegiada’ y me puse a trabajar”.

Esa frase, dicha con la naturalidad de quien no se cree el centro del universo, resume perfectamente su filosofía. El apellido le abrió puertas, sí, pero fue su visión la que construyó un imperio. Porque una cosa es heredar y otra muy distinta es atreverse a lanzar una marca nueva dentro de un grupo familiar ya consolidado, con todo el riesgo que eso implica.

Lo que aprendió de su padre y de su hermano

Diego Della Valle, su hermano mayor, es hoy el rostro más visible del Grupo Tod’s, pero Andrea siempre tuvo claro que su camino era otro. Aprendió del negocio familiar la obsesión por la calidad, el respeto por el artesano y la importancia de la internacionalización. Pero le añadió su propio ingrediente: la audacia de quien no tiene miedo a equivocarse.

Esa mezcla de tradición y riesgo es lo que ha mantenido a Hogan vivo durante 40 años, sobreviviendo a crisis económicas, a cambios de tendencias y a la revolución del lujo silencioso que ha redefinido la industria en la última década.

Hogan hoy: 40 años de estilo y comodidad

Cuatro décadas después, Hogan ya no es solo una marca de zapatillas de lujo. Es un referente de estilo de vida que abarca bolsos, ropa y accesorios, siempre fiel a esa promesa original: elegancia sin sacrificio. Sus modelos más icónicos, como las sneakers con plataforma y los mocasines deportivos, siguen llenando los armarios de quienes buscan pisar con estilo sin renunciar al confort.

La celebración del 40 aniversario no es solo un homenaje al pasado, sino una declaración de intenciones. Andrea Della Valle sigue al frente de la firma con la misma energía de aquel joven que aterrizó en Nueva York con una idea y muchas ganas. Y aunque el sector del lujo ha cambiado radicalmente, su filosofía permanece intacta: hacer zapatos que la gente quiera llevar todos los días.

Los secretos de una marca que no envejece

  • Calidad artesanal: cada par pasa por manos expertas que garantizan la durabilidad del producto.
  • Diseño atemporal: Hogan no persigue tendencias pasajeras, sino que crea clásicos que se quedan.
  • Confort real: la comodidad no es un extra, es la base de cada diseño.
  • Visión internacional: desde el primer día, la marca miró más allá de Italia, con Nueva York como faro.

Lecciones de vida de un empresario que se atrevió

La historia de Andrea Della Valle es mucho más que una nota de moda. Es una lección sobre lo que significa salir de la zona de confort, incluso cuando esa zona de confort es una de las familias más ricas de Italia. A los 21 años, la mayoría de nosotros todavía estamos descubriendo quiénes somos. Él ya estaba fundando una marca que hoy es un referente mundial.

Y lo hizo sin dramas, sin escándalos, sin necesidad de demostrar nada a nadie. Simplemente trabajando. Porque si algo ha caracterizado a este empresario es su perfil discreto, alejado de los focos mediáticos que tanto atraen a otros miembros de su familia.

Hoy, mientras sopla las velas de una tarta que celebra dos aniversarios a la vez, Andrea Della Valle puede mirar atrás con la satisfacción del deber cumplido. Cuarenta años de Hogan no son solo un logro empresarial: son la prueba de que, a veces, el camino más arriesgado es también el más gratificante.

¿Qué nos enseña esta historia a las mujeres modernas?

Muchas de nosotras nos identificamos con esa sensación de querer comernos el mundo a los 20 y no saber por dónde empezar. La historia de Andrea Della Valle nos recuerda que la edad no es un obstáculo cuando tienes una idea clara y la valentía de perseguirla. No importa si vienes de una familia privilegiada o si empiezas desde cero: lo que marca la diferencia es la decisión de actuar.

También nos habla de la importancia de encontrar nuestro propio camino, incluso cuando hay un camino ya trazado por otros. Andrea podría haber sido un ejecutivo más del Grupo Tod’s, pero eligió crear su propio legado. Y eso, en un mundo que a menudo nos empuja a seguir la corriente, es digno de admiración.

Así que la próxima vez que sientas miedo de dar el salto, piensa en aquel joven de 21 años que aterrizó en Nueva York con una idea y muchas ganas. Cuarenta años después, esa idea es un icono de la moda italiana.