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¿Recuerdas a los jóvenes ingenieros que ayudaron a Elon Musk a reducir la burocracia federal? Pues ahora están de vuelta, pero esta vez en el mundo de la tecnología de defensa. Gavin Kliger, Luke Farritor y Jack Stein, tres exempleados del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), están recaudando 130 millones de dólares para una nueva startup de inteligencia artificial, según fuentes cercanas a la ronda de financiamiento.

¿De qué se trata la nueva startup?

La empresa se enfocará en usar IA para proteger sistemas gubernamentales contra amenazas de seguridad nacional. Lo interesante es que no planean desarrollar sus propios modelos, sino utilizar los de otras compañías como Anthropic. ¿La razón? Kliger, quien hasta hace poco era el director de datos del Pentágono, quedó impactado al ver cómo el modelo Mythos de Anthropic podía usarse para hackear sistemas críticos. “Fue como, ‘Oh, no, no estamos preparados para lo que está pasando con la IA'”, comentó una fuente cercana.

Un fenómeno en crecimiento

No son los únicos. Ethan Shaotran, otro recluta temprano de DOGE, fundó Blitz Industries, una startup de defensa. Y otros exempleados han ido a parar a contratistas de defensa existentes o han lanzado fondos de capital de riesgo como Banner VC. La experiencia en DOGE se ha convertido en un sello de aprobación que atrae a los inversionistas, quienes ven en estos fundadores una oportunidad única para acceder a contratos gubernamentales.

El año pasado, los inversionistas destinaron 49.1 mil millones de dólares a tecnología de defensa, y la administración Trump ha impulsado el gasto en defensa. El flujo de exempleados de DOGE hacia el sector privado es una señal de que el movimiento no ha terminado, solo se ha transformado.

¿Ética en entredicho?

Mientras los inversionistas se emocionan, los vigilantes éticos se preocupan. Craig Holman, experto en ética gubernamental de Public Citizen, señala que las regulaciones sobre conflictos de interés son débiles. “Para estos tipos, prácticamente no hay restricciones éticas”, dice. Kliger, por ejemplo, ahora busca vender tecnología a la misma agencia donde trabajó, aunque está sujeto a un período de ‘enfriamiento’ de un año. Sin embargo, otros en su startup pueden hacerlo.

El historial de Kliger

Kliger no es ajeno a la controversia. En la Oficina de Protección Financiera del Consumidor, dirigió despidos masivos con tal intensidad que “mantuvo al equipo despierto durante 36 horas seguidas”, según una declaración judicial. En el Pentágono, su poder era casi ilimitado: “Si DOGE te enviaba un correo, la respuesta era sí; no había conversación”, dijo un exempleado.

A pesar de las críticas, Kliger logró cosas notables, como agilizar contratos de 200 millones de dólares con OpenAI, Google y Anthropic. Su ascenso a director de datos del Pentágono fue aplaudido por figuras como Marc Andreessen.

El futuro de las startups de DOGE

No todos los inversionistas están convencidos. Algunos se preguntan si estas startups podrán sobrevivir si los republicanos pierden el Congreso en 2026 o la presidencia en 2028. Además, los conflictos de interés podrían complicar la obtención de contratos. Pero por ahora, la fiebre del oro está en marcha.

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Por Editor

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