Este viernes 2 de octubre, a las 8:48 de la mañana, comenzó en Neuquén el juicio por el transfemicidio de Azul Semeñenko, un caso que ha conmocionado a la comunidad y que marca un precedente en la lucha por los derechos de las personas trans. La audiencia, que se extenderá durante varias jornadas, busca esclarecer el brutal asesinato ocurrido en septiembre de 2025 y que tiene como único imputado a Roberto Daniel Sánchez.
El inicio del juicio estuvo marcado por la expectativa y la emoción. En primera fila, Marco Millapán, hermano de Azul, observaba atentamente. Afuera, organizaciones sociales, feministas y transfeministas, sindicatos, amigas y familiares desplegaron una bandera con la consigna: “Acá se juzga un transfemicidio. Justicia por y para Azul”. La sala estaba repleta, y el ambiente era de solemnidad y esperanza.
La teoría del caso de la fiscalía
El fiscal jefe Agustín García fue el encargado de narrar ante el jurado popular la teoría del caso. Según su relato, en la madrugada del 25 de septiembre de 2025, Azul Semeñenko se encontraba en la calle Félix San Martín casi Santa Cruz, donde ocasionalmente ofrecía servicios sexuales. Allí se aproximó una Ford Ranger blanca conducida por Sánchez. Azul subió al vehículo y se dirigieron a la casa del imputado. “Ahí dentro se produce el ataque de Sánchez a Azul”, afirmó el fiscal.
Según la acusación, Sánchez golpeó a Azul, le fracturó el antebrazo y le provocó al menos 25 lesiones con arma blanca en el tórax, abdomen, brazos, piernas y cara. Veinticuatro horas después, en la madrugada del 26 de septiembre, Sánchez sacó el cuerpo sin vida de su casa, lo envolvió en un gazebo azul, lo ató con alambres y lo cargó en la parte trasera de su camioneta. Lo llevó entre 14 y 15 kilómetros, hasta un canal de desagüe cerca del límite entre Neuquén y Plottier, donde lo arrojó. El cuerpo fue encontrado por transeúntes el 14 de octubre.
García adelantó que su teoría se sustentará en diversas pruebas: testimonios de personal policial y de criminalística, análisis de videos e intervenciones telefónicas. “Quiero que presten atención —cuando se escuchen esos audios— a cómo Sánchez se refiere a la víctima”, dijo al jurado. También se presentarán peritos, licenciados en criminalística y una antropóloga que explicará las vulnerabilidades a las que están expuestas las mujeres trans. “Es muy importante que escuchen lo que la antropóloga tiene para decir porque permite entender algunas cuestiones sobre la vida de Azul Semeñenko”, señaló. Además, un psiquiatra, un psicólogo y médicos forenses explicarán cómo algunas heridas dañan y otras causan dolor.
Para la fiscalía, el homicidio está triplemente agravado: por ensañamiento, por odio a la identidad de género y por violencia de género. “No estamos para juzgar la vida de Azul, sino para juzgar qué le hizo Sánchez a Azul en la madrugada del 25 de septiembre en su casa”, concluyó el fiscal.
La querella y la defensa
El abogado de la querella, Fernando Gómez, aseguró que su investigación coincide plenamente con la del Ministerio Público Fiscal. Anticipó que las pruebas demostrarán cada uno de los hechos narrados y que lo ocurrido no fue un evento excepcional en la vida de Sánchez. Gómez hizo hincapié en los tres agravantes: “Van a conocer lo que es el overkill —término que se refiere a un exceso de violencia—. Sánchez desplegó una inusitada violencia”. Y agregó: “Despójense de los prejuicios, la ley es lo que importa, Azul era una mujer trans. Cada una de las partes feminizadas de su cuerpo fueron atacadas”.
Por su parte, el abogado defensor Ezequiel Leanza tuvo una intervención breve: “No vamos a discutir lo indiscutible. Hubo una tragedia. Pero hay una diferencia grande entre lo que es un acto de crueldad planificado desde la frialdad y una reacción de una persona que colapsa”.
Los testimonios que estremecieron
La primera testigo fue Romina Millapán, hermana de Azul, quien narró las múltiples vulneraciones que sufrió desde la infancia. Contó que a los 6 años Azul manifestó a su mamá que quería ser nena. A los 12, en la Escuela 61, sufría bullying por preferir estar con las nenas. En la calle le gritaban “puto” y en una ocasión le robaron la remera y las alpargatas. Quiso abandonar la secundaria porque la trataban de “maricón”. Ya de adulta, en un trabajo de panchero, volvió una madrugada con heridas por una golpiza en pleno centro neuquino. En la Fiesta de la Confluencia, un grupo de jóvenes las persiguió al grito de “tremendo trava”. Sin embargo, su depresión y ansiedad se disiparon a los 43 años, el día que obtuvo su DNI con los tres nombres que eligió: Mia Natasha Azul Semeñenko. “Estaba chocha, feliz”, recordó Romina.
La segunda testigo fue Verónica Yañez, compañera de trabajo que denunció su desaparición. Relató que Azul trabajaba en el área de maestranza en el Centro de Atención a la Víctima, que era cafetera, que compartía mates y almuerzos con sus compañeras. Les había contado que deseaba operarse, que cuidaba a sus gatos y que quería mudarse. También que más de una vez la agredieron y que muchas veces no le alcanzaba la plata porque su sueldo se iba en el renta. “No es fácil ser una persona del colectivo de las diversidades en el oeste de la ciudad. Ser una travesti y vivir en el barrio es muy discriminador”, le dijo una vez. La última vez que la vio fue entre el 23 y 24 de septiembre. “Era una compañera responsable y eso fue lo que nos llamó la atención porque no faltaba nunca”, dijo. Alertada por sus compañeras, hizo la denuncia en la comisaría 16 del barrio San Lorenzo.
Los últimos dos testimonios se relacionaron con el hallazgo del cuerpo. Un joven que paseaba con su pareja y sus perros el 14 de octubre de 2025 declaró que vio el cuerpo porque uno de sus perros se dirigió hacia el canal. Describió un olor nauseabundo y que la zona tiene mucho tránsito vehicular pero poco peatonal, sin iluminación artificial. La cuarta testigo, una oficial policial que recibió la llamada, describió que el cuerpo estaba atado con un alambre a la altura de los hombros y que ese día el caudal del canal estaba más bajo de lo habitual.
Un juicio histórico y la esperanza de justicia
Las audiencias continuarán durante la semana del lunes 5 y se espera que declaren alrededor de 70 personas. Al finalizar la jornada, Tatiana Breve, de ATTTA (Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina) Neuquén, se mostró esperanzada: “Vinimos cargadas de optimismos y buenos deseos. Si bien no es la primera vez que se condena a una persona por ejercer violencia hacia nuestras vidas, sí es la primera vez que logramos que la sociedad se conmoviera, que las organizaciones feministas y los sindicatos se movilizaran. Creemos que esta vez vamos a lograr una pena ejemplificadora, este hecho tiene que marcar un antes y un después en el modo de tratar y de cuidar nuestras vidas”.
La violencia hacia las personas travesti-trans es una de las más invisibilizadas. El Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT+ registró en 2025 un total de 227 crímenes de odio, que incluyen agresiones físicas, lesiones de diversa gravedad e intentos de suicidio. El observatorio “Ahora que sí nos ven” publicó un registro el último mes de 6 travesticidios/transfemicidios en lo que va de 2026.
Este juicio no solo busca justicia para Azul, sino que representa un paso fundamental en la visibilización de la violencia que enfrenta la comunidad trans en Argentina y en toda Latinoamérica. La sociedad civil se ha unido para exigir que este crimen no quede impune y que se siente un precedente para proteger la vida y la dignidad de las personas trans.

