Hay vínculos que llegan a nuestra vida para acompañarnos, y otros que llegan para transformarla por completo. El caso de Bárbara López es el segundo. Ese vínculo llegó en forma de cuatro patas, una mirada especialmente sensible y un nombre de cuatro letras: Lana.
La actriz mexicana siempre había soñado con tener una border collie. En entrevista exclusiva con Vogue México y Latinoamérica, confesó que sabía que eran perros particularmente inteligentes, pero cuando conoció a Lana descubrió que había mucho más que una raza: “Primero me pareció la perrita más bonita que había visto, pero cuando pude conocer un poco su personalidad y lo amorosa que era, fue cuando supe que tenía que tenerla conmigo. Y no me equivoqué”.
Una portada muy especial
Hoy, Bárbara comparte la portada de Dogue con Lana, un momento que tiene un significado profundamente especial para ella. Para la sesión de fotos, ambas subieron a bordo de un Porsche 911 Turbo S, pero más allá de la imagen, esta portada representa algo que va más allá de compartir un momento frente a la cámara: “Me emociona compartir la importancia de nuestras mascotas, el lugar tan importante que han ocupado en nuestras vidas y cómo ellos nos recuerdan que la vida son las cosas simples y el amor genuino”.
Y es que, si hay algo que remarca a lo largo de la conversación, es precisamente esa capacidad que tienen estos compañeros caninos de recordarnos lo esencial. “Su personalidad me despierta mucho amor y me hace una mejor persona”, afirma sobre Lana.
Compromiso con los animales
Esta mirada cobra un sentido especial en su participación en la segunda edición de la jornada solidaria por el Día Mundial del Perro, una iniciativa anual de Porsche que logró reunir 17.8 toneladas de alimento para organizaciones de protección animal. Al finalizar, se otorgó como muestra de agradecimiento a quienes realizaron un donativo un collar de edición limitada, inspirado en los 25 años de Porsche en México, mismo que Lana luce en las fotografías.
Para Bárbara, formar parte de una causa así era casi una decisión natural. Aunque reconoce que ver los resultados es también una forma de encontrar motivación para seguir involucrándose en distintas causas, afirma que es difícil pensar que alguien no quisiera sumarse: “Nos recuerda que dentro de todas las cosas que suceden en el mundo hay cosas bonitas pasando y que uno tiene el poder de formar parte de ello”.
Una carrera en evolución
Esa necesidad de encontrar sentido en aquello de lo que forma parte parece atravesar su universo por completo. “Estoy en un momento donde no solo quiero trabajar, donde quiero hacer cosas que tengan un gran significado para mí”. Una idea que se refleja directamente en la forma en que entiende su carrera como actriz: no quiere quedar atrapada en una sola definición, sino explorar distintos personajes, historias y tonos. “Busco lograr ser diferente cada vez… ese es mi objetivo”.
Entre sus proyectos más especiales están Desenfrenadas y Señorita 89, pero también guarda un lugar particular para Casa Meraki, una historia que nunca llegó a estrenarse y que, sin embargo, permanece entre aquellas que más significan para ella. De cara al futuro, adelanta que está trabajando en una nueva serie: “Estoy muy emocionada con el trabajo que hemos logrado hasta el momento. Deseo que muy pronto lo puedan ver”.
Pero si existe algo que define el momento en el que se encuentra de su carrera es que está convencida de que el cine y la televisión solo tienen verdadero sentido cuando se hacen con pasión. Una cualidad que, después de hablar con ella, vemos que la define por completo: desde cómo participa en una marca que nos hace mirar distinto, hasta cómo se involucra en una causa que nos recuerda que podemos ayudar y, por supuesto, desde esos pequeños –y peludos– vínculos que transforman, de una u otra forma, nuestra manera de ver la vida.
El cuestionario Dogue
Cuando le pedimos que responda el cuestionario de Dogue, no nos sorprende encontrar esa misma autenticidad y cariño impresos en cada divertida respuesta:
- ¿Cuáles son sus mejores cualidades? Es muy obediente, muy inteligente y sumamente sensible y amorosa.
- ¿Usas una voz especial para hablarle? ¡Claro! Le hablo como todos le hablamos a nuestros perritos. Muy cursi y como si fuera una niña chiquita, con mucho amor.
- ¿Cuál es el lugar más extraño al que la has llevado? Es muy bonito ver los instintos de cada perro. A Lana le encanta la actividad física, así que un día me la llevé de hike a Tepoztlán y me encantó ver con qué facilidad subía la montaña. Estaba feliz.
- ¿Cuál es la cosa más humana que hace? Su mirada. Puedes saber si está feliz, asustada, curiosa… es como si pudieras hablar con ella solo con verla a los ojos.
- ¿Cuál es su apodo más raro y cómo surgió? Tengo muchos apodos para ella, pero el que más me gusta y ternura me da es “Rosita”. Simplemente porque su nariz y panza son rosas.
- ¿Cuál es su juguete favorito? Le encantan las pelotas. En cuanto ve una, no para de llevártela para que se la avientes. También la palabra “pelota” funciona como comando para llamar su atención.
- ¿Cuál es su snack favorito? Creo que absolutamente todo le gusta. Es muy comelona.
- ¿Cuál es su peor hábito y su hábito más extraño? Su peor hábito es que le tiene miedo a los niños. Una vez uno la asustó y desde entonces no lo olvida. El más extraño es que le gusta mucho chupar las axilas y los pies… ¡ups!
- Si pudieras decirle una cosa, ¿qué sería? Decirle que es una perrita muy amada y que tiene un carácter muy hermoso. Que es una perrita muy especial y que gracias por cuidarnos y hacernos muy felices.
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