Se entienden con una simple mirada y no es pose. Estamos en el nuevo estudio de The 2nd Skin Co, una de las firmas españolas de prêt-à-couture con más proyección internacional, liderada desde hace 20 años por Antonio Burillo y Juan Carlos Fernández. Un espectacular espacio proyectado por los creadores con la visión del Estudio Ibarra, donde desde la entrada te hechiza su efecto wow.
Monsieur Dior dijo que “las verdaderas revoluciones llegan sin que nadie las haya buscado” y Horacio que “la adversidad tiene el efecto de despertar talentos dormidos”. El traslado al número 10 de la calle Príncipe de Vergara, dejando atrás más de una década en Hortaleza 106, ha supuesto para los chicos de The 2nd Skin Co no solo un marcador en Google Maps, sino un pequeño seísmo vital que ha llegado sin esperarlo coincidiendo con el 20 cumpleaños de su marca.
Un nuevo hogar para la moda atemporal
“La realidad fue que la propietaria del edificio donde estaba el anterior taller vendía el piso”, señala Antonio Burillo (Zaragoza), sentado en una de las butacas de diseño del recién estrenado atelier. “Cuando nos lo dijo fue un dramón tremendo y ahora nos hemos dado cuenta de que ha sido lo mejor que nos ha pasado después de los 14 años allí”. “Ya habíamos dado una señal para otro espacio en Velázquez”, añade Juan Carlos Fernández (Córdoba), “pero cuando vimos este fue un flechazo”.
“La idea inicial era mantener el espíritu de Hortaleza, aunque desde una nueva mirada”, apunta Antonio. “Y creo que, gracias a la ayuda de las arquitectas del Estudio Ibarra, Paloma Ibarra y María de Leste, lo hemos conseguido y de una forma espectacular”. Ellas lo corroboran: “Nuestro reto, aparte de apartarnos un poco de la imagen tan clásica del anterior espacio impuesta por la arquitectura del edificio, era buscar ya desde la entrada un impacto teatral: de ahí ese color granate de la pared y el cortinón de terciopelo con ese juego del techo, o los espejos que se suceden por las diferentes estancias”.
“Tras 14 años en el barrio de Justicia se había creado un universo en el que nos sentíamos muy cómodos”, confiesa Juan Carlos. “Y queríamos que este siguiera siendo ese lugar especial (porque The 2nd Skin también se asocia a un lugar físico), en el que nuestra clienta entendiera que, además de un atelier cercano, incorporaríamos una parte de tienda, la gran novedad, donde, previa cita, pudiera ver una producción completa de looks, probárselos, comprarlos y llevárselos”.
El origen de una pasión
Las revoluciones para este dúo de creadores llegaron mucho antes. Fue al descubrir que lo que les gustaba por encima de cualquier cosa en la vida era hacer moda, y también cuando sus caminos se cruzaron en el showroom de Ángel Schlesser y decidieron crear juntos una marca propia. Ellos lo explican:
“A mí me encantaba ver a mi abuela modista coser. Mi hermano era un crack dibujando superhéroes y yo le imitaba, pero pintando chicas con distinta ropa”, confiesa Antonio. “Tendría 11 o 12 años, hice un cuaderno y lo vio un tío abuelo mío y dijo ‘este niño tiene que ser diseñador’. Me apuntaron a la academia de Nacho Latorre en Zaragoza y recuerdo que, aunque yo entraba para hacer bocetos y dibujar, enseguida quise aprender a hacer patrones y a coser. Me acuerdo también de que cuando nos íbamos al pueblo me llevaba aquel libro rojo enorme con las letras doradas que ponía MODA y que se compraba en los Vips. Luego gané el certamen de jóvenes diseñadores de Zaragoza, me fui a Milán, a continuación hice las prácticas en Madrid con Ángel Schlesser, conocí allí a Juan Carlos y decidimos embarcarnos juntos en este proyecto, pues nuestra visión sobre el sector coincidía”.
“Queríamos hacer muy bien la ropa de cóctel, aunque en la primera colección de 2006 había apenas dos o tres vestidos y miles de pantalones de día”, recuerda Juan Carlos con una sonrisa. “A mí me parecía increíble que, al margen de las carreras convencionales, una persona de mi generación pudiera vivir de la moda. Siempre me decían estudia, estudia… A los 19 años vivía en Londres y mi chico era entonces el hermano del interiorista Javier Castillo, a su vez pareja de Ángel Schlesser. Tras los desfiles de Ángel, recuerdo que recortaba todo lo que salía en prensa, fascinado con la idea de poder vivir algún día de aquella maravilla. Tuve una tía en Córdoba que se dedicaba a la costura, pero siempre vi la moda desde una perspectiva tangencial”, recuerda Juan Carlos.
Inspiración en los grandes maestros
Herederos en versión siglo XXI de los códigos estéticos de grandes maestros de la Costura de los años 50 como Balenciaga, Pertegaz, Pedro Rodríguez o Dior, con diseños que han enamorado desde a la reina Letizia pasando por Sía o Zendaya, y el 80% de sus ventas fuera de España, ambos afirman: “Esa época de los años 50 de Balenciaga y también el París de Dior, con todos esos volúmenes, es una fuente inagotable de inspiración porque siguen viéndose actuales. Evidentemente hay cosas que hoy no se pueden traer a la actualidad de forma literal porque serían como un disfraz, pero sí reinterpretarlas”, afirma Juan Carlos.
“Nosotros intentamos trabajar un clásico, pero de una manera más fresca, más moderna… No vamos a las tendencias y creo que esa es la razón por la que nuestros diseños perduran”, añade Antonio. “En lugar de llamar a una colección otoño/invierno 2026-27 por ejemplo, decidimos ponerles nombres: Vergara, Valentina, Tabloza… Y así pasan los años y siguen funcionando sin estar adscritas a una temporada concreta”, rubrica Juan Carlos.
El secreto de su éxito: entender a la mujer
Después de 20 años, los diseñadores se han convertido en una especie de “hombres que susurran a las mujeres”, los que mejor las conocen, comprenden y menos las juzgan. Como decía Valentino: “Sé lo que quieren las mujeres. Quieren ser bellas”. Pero ¿qué habrán descubierto en todo este tiempo de nosotras? “¡El mundo entero!”, exclama Juan Carlos con una carcajada. “Que siempre necesitáis aprobación y que, como es lógico, os queréis ver jóvenes, con prendas que se ajusten a vuestro estilo pero que sean frescas y tengan… rollo”. “La mente de la mujer es muy compleja”, sentencia Antonio. “Pienso que aceptáis mejor la visión de un hombre sobre vuestra apariencia física que la de otra mujer que a veces la veis más como competencia que como apoyo”.
20 años de trabajo en equipo
Estrés, plazos, acuerdos y mucha inteligencia emocional… Tras más de dos décadas de trabajar codo con codo, uno en la gestión y el otro en el diseño, de lo que se sienten más orgullosos ambos es de “¡cómo nos llevamos!”, afirma Antonio. “Nos conocemos tan bien que cuando uno está tenso el otro intenta rebajar y al contrario. Además, en el trabajo nos gusta hablar mucho de tal forma que estamos cada uno en nuestra mesa y con un simple comentario brotan las ideas”. “Yo, por ejemplo, dibujo fatal”, confiesa Juan Carlos, “en cambio Antonio tiene una facilidad tremenda para ver y plasmar todo sobre plano. Así que yo digo cualquier cosa y él va y… ta, ta, ta, lo dibuja”. ¿Y si alguno de los dos no ve un diseño que propone el otro? ¿Quién gana? “Para eso tenemos una frase recurrente: ‘Si tú lo ves, ¡adelante!'”, concluye Antonio.
The 2nd Skin Co. Atelier y tienda con cita previa. Príncipe de Vergara, 10. Madrid.
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