En un mundo acelerado y lleno de estímulos, el artista español Rayden (David Martínez Álvarez) nos invita a hacer una pausa y observar lo que realmente importa. Con más de 290,000 seguidores en redes sociales, este creador multifacético ha logrado conquistar el rap, la poesía y la narrativa con una misma brújula: la mirada.
Su cuarta novela, El ciego que describía el mundo (Ed. Suma de Letras), nos presenta a Lincoln, un taxista que realiza dos viajes transformadores por la península. En el primero, acompaña a Lumen, un joven ciego de nacimiento que recupera la vista gracias a la biomedicina. En el segundo, transporta a cuatro amigos que llevan una urna con un último deseo. A través de estas historias, Rayden teje un relato coral sobre la bondad, el duelo, el amor que llega tarde y la posibilidad de cambiar de rumbo cuando todo parece perdido.
La bondad como acto de rebeldía
Para Rayden, la bondad se ha convertido en un acto revolucionario en una sociedad que a menudo la confunde con ingenuidad. “Nos habían alejado de la bondad como sinónimo de ingenuo, de alguien de quien aprovecharse. Nos decían: no llores, no te muestres vulnerable”, explica. “Creo que nuestra forma de rebeldía tardía, de gente con síndrome de niño bueno, es justo abrazar la bondad orgánica, sin victimizarse y sin la zanahoria del premio de sentirte querido al final”.
En su obra, la bondad no busca recompensa, sino que se presenta como una fuerza intrínseca. “En esta novela se habla de la bondad por la bondad, no como la promesa de un premio al final del camino”, aclara el autor. Esta visión desafía la tendencia a valorar más a los personajes díscolos que a aquellos que ya poseen virtudes innatas.
La importancia de mirar y pertenecer
El artista reflexiona sobre cómo la sociedad moderna ha perdido la capacidad de mirar de verdad. “En tiempos donde nos están robando la atención todo el rato y estamos ahogados de estímulos, creo que es también una forma de defensa. Si sabemos mirar, pertenecemos. Si solo vemos o pasamos de largo, no pertenecemos”, afirma.
Esta idea se extiende incluso a la relación con nosotros mismos. “Somos una sociedad que no se atreve a mantenerse la mirada al espejo, y este libro también habla de eso: de mirar de frente aunque no nos guste lo que vemos”, añade.
El silencio que une
En el ámbito de las relaciones, Rayden destaca el valor del silencio compartido. “Cuando estamos en pareja y ya se puede disfrutar del silencio del otro, creo que ahí ya estamos en otro lugar de la relación. La tranquilidad es otra de las patas de esa mesa donde dos personas juntan sus mitologías”.
Para él, el silencio es un superhéroe que combate a quienes solo esperan su turno para hablar. “Me gusta el silencio que se celebra”, confiesa.
El proceso creativo: de la canción a la novela
Rayden encuentra inspiración en los personajes que construye meticulosamente. “A lo que más tiempo dedico es a construirlos, a hacer la biblia de cada uno, porque las voces son únicas y no se repiten de una novela a otra”. A veces, estos personajes nacen en lugares insospechados, como detrás de una factura del agua o en una hoja de periódico.
Su experiencia en la música ha influido profundamente en su narrativa. “En la canción tienes que ser muy certero: escribir cuatro frases buenas para hacer un estribillo. Ese punto de efectividad hay que mantenerlo también en cada capítulo de la novela”, explica. Esta sinergia entre géneros le permite crear diálogos que suenan auténticos y verdaderos.
Una mirada compasiva hacia uno mismo y los demás
El autor concluye con una reflexión poderosa: “Que nadie nos mira porque no nos mostramos como nosotros mismos, sino como nuestros miedos y anhelos. Y que tampoco podemos enjuiciar a nadie, porque al final todos estamos empujados por nuestros miedos y arrastrados por nuestros deseos. Eso quita mucha carga”.
Con esta filosofía, Rayden nos invita a observar más y señalar menos, a encontrar la luz en las grietas de la vida cotidiana. “Si todos estamos rotos por algún lado, si todos escapamos de algún miedo y perseguimos algo, pues estamos hechos del mismo material”, finaliza.
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