La política francesa está que arde y no es para menos. Jordan Bardella, el joven prodigio de la extrema derecha, parecía tener el camino libre hacia la presidencia de Francia. Pero las cosas han cambiado radicalmente. Hoy te contamos cómo el que fuera considerado el heredero indiscutible de Marine Le Pen ha visto cómo su estrella se apaga, y no precisamente por falta de carisma.
De favorito a villano: el ascenso y caída de Bardella
Recordemos que hace apenas unos meses, Bardella era el niño mimado del partido Agrupación Nacional (RN). Con solo 30 años, se perfilaba como el próximo candidato presidencial y, según las encuestas, con serias posibilidades de llegar al Elíseo. Sin embargo, el escándalo ha tocado a su puerta.
Todo explotó cuando el medio francés Mediapart publicó unos mensajes antisemitas que, supuestamente, Bardella escribió cuando tenía 17 años. En ellos se sugería que “todos los bancos son propiedad de judíos” y que los judíos buscan dominar y robar a los no judíos. Bardella ha negado rotundamente haber escrito esos mensajes y ha amenazado con tomar acciones legales contra el medio. Pero las acusaciones han puesto en jaque la imagen de moderación que Marine Le Pen había construido durante años para el partido.
El regreso de la reina: Marine Le Pen no se rinde
Pero el escándalo no es el único problema para Bardella. Su mentora, Marine Le Pen, ha decidido volver a la arena política. En julio pasado, anunció que retomaría su candidatura presidencial después de que un tribunal de apelaciones redujera su inhabilitación electoral. Recordemos que Le Pen fue condenada por malversación de fondos públicos, pero eso no ha frenado sus aspiraciones.
La reacción de Bardella ante el anuncio fue de supuesta neutralidad: “Ni alivio ni decepción”, dijo. Pero su rostro en el acto de campaña lo decía todo. Muchos de sus seguidores le habían susurrado que él sería un candidato mucho mejor que Le Pen, quien ya ha perdido tres elecciones presidenciales. De hecho, según el periódico Libération, uno de sus asesores le sugirió “en broma” que anunciara su candidatura. No lo hizo.
Vacaciones de lujo y críticas por desconexión
Mientras la campaña arrancaba, Bardella se tomó unas vacaciones con su nueva pareja, la princesa María Carolina de Borbón-Dos Sicilias. La royal, de 23 años e influencer, publicó una selfie desde Cerdeña que desató críticas. Y es que la imagen de un político de extrema derecha veraneando en yates con una princesa no encaja muy bien con el discurso populista que critica a las élites.
Para colmo, en medio de la polémica por la muerte de una niña de 11 años en Francia, Bardella fue visto en el Gran Premio de Fórmula 1 en Mónaco. Cuando le preguntaron por la aparente contradicción, respondió con soberbia: “¿Es esa una pregunta seria?”. Sus detractores no tardaron en señalar que el joven político está perdiendo el contacto con la realidad.
El legado de Le Pen y el futuro incierto
Marine Le Pen ha logrado lo que parecía imposible: desintoxicar la imagen del Frente Nacional (ahora Agrupación Nacional) y convertirlo en una fuerza política respetable. Pero el regreso de su padre, Jean-Marie Le Pen, a los titulares por sus declaraciones antisemitas, y ahora el escándalo de Bardella, amenazan con deshacer ese trabajo.
Le Pen parece estar apostando por una fórmula al estilo estadounidense: ella como presidenta y Bardella como primer ministro. Pero en Francia, el presidente es elegido directamente por los votantes y luego designa a un primer ministro según los resultados de las elecciones legislativas. Así que Bardella tendrá que esperar y confiar en que Le Pen cumpla su palabra.
¿Qué pasará con Bardella?
Las encuestas sugieren que Le Pen tiene buenas posibilidades de llegar a la segunda vuelta. Mientras tanto, Bardella intenta mantenerse relevante. Su equipo asegura que la relación con Le Pen sigue siendo la misma y que están trabajando juntos en la campaña. Pero la realidad es que el joven político ha perdido el aura de imbatibilidad que lo rodeaba.
Si hoy le mostraran una foto de Marine Le Pen en el programa Quelle Époque!, ¿seguiría diciendo “simplemente gracias”? ¿O le preguntaría lo mismo que les preguntó a Sarkozy y Trump: “¿De dónde saca toda esa energía?”.
Lo cierto es que la política francesa nos tiene acostumbrados a los giros inesperados. Y aunque Bardella parece haber perdido su oportunidad, nunca se sabe qué depara el futuro. Por ahora, tendrá que conformarse con un papel secundario mientras su mentora vuelve a brillar con luz propia.

