En un entorno donde la inteligencia artificial, la automatización y las plataformas digitales avanzan a pasos agigantados, la calidad del software ha dejado de ser un tema exclusivo del departamento de TI. Ahora, cualquier falla tecnológica puede traducirse en una pérdida directa de reputación, confianza del cliente y oportunidades de crecimiento para las empresas.
Así lo plantea Walter Arriero, Líder de Testing & Quality Engineering en EPAM NEORIS, quien en una columna de opinión analiza cómo los errores en sistemas y aplicaciones ya no representan solo horas perdidas de operación, sino un riesgo estratégico que impacta la percepción de la marca y la lealtad de los usuarios.
Según Arriero, en la medida en que las organizaciones integran tecnologías más complejas, la calidad del software se convierte en un factor determinante para mantenerse competitivos. “Las fallas tecnológicas ya no cuestan horas de operación, cuestan reputación y crecimiento”, señala el especialista, subrayando que la prevención de errores debe ser una prioridad en la agenda de los líderes empresariales.
El experto destaca que el Quality Engineering y el AI Testing están redefiniendo la manera en que las empresas abordan la calidad del software. Estas metodologías permiten anticipar fallos, reducir riesgos y fortalecer la experiencia digital de millones de usuarios, en lugar de reaccionar cuando el daño ya está hecho.
En un contexto donde los consumidores son cada vez más exigentes y la competencia es feroz, una sola interrupción del servicio o un error en una aplicación puede generar descontento masivo y fugas de clientes. Por ello, Arriero enfatiza que invertir en calidad del software no es un gasto, sino una inversión estratégica para proteger la reputación y asegurar el crecimiento sostenible.
La columna de Walter Arriero invita a las empresas a replantear su enfoque hacia la calidad tecnológica, integrándola como un pilar fundamental de su estrategia de negocio, y no como un área técnica aislada. En un mundo digitalizado, la confianza del cliente se gana con cada interacción sin errores.

