La intersección entre tecnología, defensa y política nunca había sido tan comentada. En las últimas semanas, el nombre de Eric Trump ha resonado con fuerza en el mundo de los negocios tecnológicos tras conocerse su inversión en Xtend, una empresa israelí de drones que se ha convertido en protagonista del conflicto en Gaza. Pero, ¿qué hay detrás de esta alianza y por qué está generando tanta conversación?
El ascenso de Xtend: de la diversión a la defensa
Fundada en 2018 por Aviv Shapira, su hermano Matteo, el ingeniero Adir Tubi y el piloto de drones Rubi Liani, Xtend nació con una idea sencilla pero revolucionaria: hacer que volar un dron fuera tan fácil como apuntar con el dedo. En lugar de los tradicionales dos joysticks, los usuarios usan lentes de realidad virtual y un pequeño dispositivo que indica la dirección deseada. Con el tiempo, la compañía incorporó comandos de voz, lo que la convirtió en una herramienta atractiva tanto para entusiastas como para militares.
Shapira, un israelí de 45 años con ojos azul hielo, provenía del mundo del entretenimiento y los videojuegos. Junto a su hermano fundó Replay, una startup de video 3D que ganó dos premios Emmy por su cobertura deportiva y fue adquirida por Intel por 200 millones de dólares. Sin embargo, según Shapira, Intel “mató” el proyecto, y tras tres años en la compañía, decidió regresar a su pasión por los drones.
El giro hacia la defensa: la guerra como catalizador
El punto de inflexión llegó en 2019, cuando el equipo escuchó que Hamás lanzaba globos incendiarios desde la frontera de Gaza. Decidieron probar su tecnología: con un paraguas y unas sillas, se apostaron cerca de la frontera y esperaron a que apareciera un punto negro en el cielo. Dirigieron su dron directamente hacia el globo y lo interceptaron en solo 10 segundos. “El artefacto explosivo cayó del lado de ellos y nosotros celebramos”, recuerda Shapira. A partir de ese momento, aproximadamente el 50% de su negocio se orientó a la defensa. Tras los ataques del 7 de octubre, esa cifra se elevó al 80%.
Según Shapira, Xtend ha proporcionado 10,000 drones al Fondo de Defensa de Israel desde el inicio de la guerra en Gaza. Además, se reporta que el impactante metraje de los últimos momentos del líder de Hamás, Yahya Sinwar, fue captado por un dron de esta compañía. Aunque Shapira no confirma oficialmente la autoría, sí presume: “Somos la mayor empresa de drones de Israel”.
La inversión de Eric Trump y la salida a bolsa
En septiembre de 2026, la empresa American Ventures, en la que Eric Trump es inversionista, facilitó la salida a bolsa de Xtend mediante una fusión inversa con una pequeña compañía de construcción que ya cotizaba. Eric también invirtió personalmente en la operación. Esta movida forma parte de una ola de inversiones de los hijos de Donald Trump en tecnología de defensa, que según un análisis de The Washington Post ha generado al menos 3,200 millones de dólares en negocios gubernamentales.
Shapira conoció a Eric Trump durante el proceso de diligencia debida en la oficina de American Ventures en Palm Beach. Lo invitó a operar drones de forma remota, haciendo volar un centenar de ellos en Tampa. Cuando se le pregunta sobre la implicación de Eric, Shapira devuelve la pregunta: “¿Te molesta de alguna manera?”. Y añade: “Me pregunto qué pasa por sus cabezas”. Respecto a posibles audiencias en el Congreso por conflictos de interés, Shapira resta importancia: la contratación de defensa es “muy metódica” y Eric no tiene “nada” que ver con ella.
¿Gamificación de la guerra? El debate ético
La tecnología de Xtend ha sido criticada por algunos sectores que consideran que hace que la guerra se sienta como un videojuego. Un soldado israelí declaró a la publicación +972 que los drones “hacen que matar sea mucho más estéril”, e incluso “algo genial”. Shapira rechaza esta idea: “No es gamificación, es modernización. Los videojuegos son realmente juegos de guerra”. Según él, la tecnología aleja a los soldados de las trincheras y reduce las bajas civiles. “Hay muchas menos víctimas civiles hoy en día en la guerra debido a la IA y la tecnología”, afirma.
Sin embargo, los datos contradicen esta visión. Hasta la fecha, el conflicto en Gaza ha dejado más de 70,000 muertos, de los cuales más del 80% son civiles palestinos y al menos el 30% son niños. Shapira atribuye estas cifras a “las bombas que vienen del cielo”, no a los drones. Pero los drones también identifican objetivos para esas bombas. El debate está servido: ¿son los humanos los responsables finales o la tecnología la que deshumaniza la guerra?
El futuro de Xtend: más allá de la defensa
A pesar de su éxito en el ámbito militar, Shapira insiste en que Xtend no es una empresa de defensa, sino una “empresa de IA física”. Su ambición es convertirse en la capa base de software para diversos tipos de robótica, desde drones hasta perros robóticos como Spot de Boston Dynamics. De hecho, la compañía acaba de ganar un contrato de 40 millones de dólares con el Departamento de Defensa de Estados Unidos.
Durante su visita al estadio de los Commanders, Shapira exploró un nuevo caso de uso: emplear sus drones para lanzar redes contra drones civiles que sobrevuelen el estadio. La reunión, que incluyó encuentros con ejecutivos de BigBear.ai y OpenAI, refleja el interés de la industria por las soluciones autónomas. Shapira incluso sueña con que Xtend sea como El juego de Ender, la novela de ciencia ficción donde los soldados controlan múltiples drones simultáneamente.
Mientras tanto, la empresa sigue creciendo gracias a la guerra, y la inversión de figuras como Eric Trump plantea preguntas sobre el futuro de la tecnología de defensa y su regulación. ¿Estamos ante una nueva era de conflictos más “limpios” o simplemente ante una versión más sofisticada de la misma violencia?

