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La endometriosis es una enfermedad que afecta a millones de mujeres en todo el mundo, y su tratamiento puede ser todo un desafío. Recientemente, el Dr. Hugh Taylor, experto en ginecología y obstetricia de la Universidad de Yale, compartió información clave sobre las terapias médicas de primera y segunda línea para esta condición. Aquí te contamos lo más importante para que puedas tomar decisiones informadas junto a tu médico.

Anticonceptivos orales: el primer paso

Los anticonceptivos orales siguen siendo el tratamiento de primera línea para la endometriosis. Según el Dr. Taylor, son fáciles de usar, ampliamente aceptados, relativamente seguros y muy económicos. Sin embargo, no son perfectos. “El problema es que gran parte de la endometriosis que vemos es resistente a los progestágenos, que son el componente principal del anticonceptivo oral”, explicó.

De hecho, se estima que aproximadamente un tercio de las pacientes no responden a esta terapia inicial. Además, hasta la mitad pueden experimentar efectos secundarios significativos, como cambios en el estado de ánimo, ya que las mujeres con endometriosis son más propensas a la depresión y la ansiedad.

¿Cuándo sospechar resistencia al tratamiento?

El Dr. Taylor recomienda a los médicos anticipar la posibilidad de fallo terapéutico y hacer un seguimiento cercano. “Esperen que alrededor de un tercio de las pacientes sean resistentes a su terapia de primera línea”, advirtió. Por eso, sugiere citar a las pacientes en un plazo de 6 a 8 semanas para evaluar la respuesta. Si el dolor persiste o aparecen efectos secundarios, es momento de considerar otras opciones.

Resistencia vs. efectos secundarios: una distinción crucial

Es fundamental diferenciar entre resistencia verdadera y efectos secundarios. Si una paciente no responde al tratamiento y el dolor no mejora, cambiar de una píldora a otra no suele ser la solución. “Nuestra investigación ha demostrado que a menudo tienen una función disminuida o ausente de los receptores de progesterona. Por lo tanto, ningún progestágeno funcionará”, señaló Taylor. En cambio, si el problema son los efectos secundarios como la depresión, probar un progestágeno diferente o cambiar de píldora puede ser razonable.

Antagonistas de GnRH orales: la segunda línea

Para las pacientes con resistencia a los progestágenos, los antagonistas de GnRH orales se presentan como una opción transformadora. “Aunque la endometriosis puede ser resistente a la progestina, siempre necesita algo de estrógeno para sobrevivir. Si reducimos el estrógeno lo suficiente con un antagonista de GnRH, podemos tratar eficazmente la endometriosis”, explicó el especialista.

Estos medicamentos orales han reemplazado a los antiguos agonistas de GnRH inyectables, que eran un gran impedimento para su uso. Actualmente hay dos opciones aprobadas:

  • Relugolix en combinación: una tableta diaria que incluye dosis bajas de estradiol y norethindrona para prevenir síntomas vasomotores y pérdida ósea.
  • Elagolix: disponible en dosis de 150 mg una vez al día para enfermedad leve, y 200 mg dos veces al día para mayor eficacia. Esta última requiere terapia de reemplazo hormonal adicional para uso a largo plazo.

Además, el danazol se menciona como una opción de segunda línea efectiva y económica, aunque poco utilizada, con efectos secundarios principales como acné o hirsutismo en casos raros.

¿Qué significa esto para ti?

Si tienes endometriosis y sientes que tu tratamiento actual no está funcionando, no te desesperes. Existen alternativas. Lo más importante es mantener una comunicación abierta con tu médico y reportar cualquier síntoma o efecto secundario. La endometriosis es una enfermedad sistémica que requiere un enfoque personalizado. Con la orientación adecuada, puedes encontrar la terapia que mejor se adapte a tus necesidades y mejorar tu calidad de vida.

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Por Editor

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