En un año como 2026, que ha visto más bodas de celebridades que nunca, ahora es el turno de Emma Roberts. La actriz, famosa por su papel en American Horror Story, se casó con el también actor Cody John en una residencia privada en Idaho. Una ceremonia íntima con amigos y familiares fue la elección de los recién casados para celebrar la culminación de su relación, que comenzó en 2022. Muy pocos tuvieron la suerte de ver en persona el impresionante vestido blanco de Monique Lhuillier que lució Roberts.
Un vestido de novia con alma vintage
“En realidad no sabía lo que quería”, confiesa la actriz a Vogue, aunque tenía un punto de partida claro: “Solo sabía que quería que se sintiera muy inspirado en lo vintage. Estoy obsesionada con los libros antiguos y la búsqueda de tesoros, y me encanta coleccionar efímera antigua, así que realmente quería que eso se reflejara en el vestido”.
Para dar vida a esta petición tan única, se utilizaron metros y metros de gasa de seda para darle al vestido un efecto “etéreo, romántico e inspirado en lo vintage”, en un tono personalizado que la diseñadora describió como “rosa antiguo”. La tela se drapeó sobre un elaborado corsé con ballenas, cuyas varillas eran ligeramente visibles a través de la gasa, combinado con una falda de capas con cola larga y una abertura diseñada para dar movimiento al vestido.
Detalles que marcaron la diferencia
Completando el look: un chal asimétrico removible (que Roberts pudo quitar después de la ceremonia para un look sin tirantes), un velo hasta el suelo en tul de seda a juego, y un delicado velo de encaje que cubría los ojos de la novia. Como explica Lhuillier, se necesitaron nueve meses y alrededor de 1,000 horas de trabajo para crear el vestido, pero el resultado final valió la pena.
El segundo vestido: un giro inesperado
Pero eso no fue todo, ya que la diseñadora también creó un segundo vestido para la actriz: un conjunto de dos piezas hasta la rodilla que consistía en un corsé negro y una falda de capas cortadas a mano de su colección de otoño 2004, diseñado para la afterparty. “Me encanta la idea de usar negro para la afterparty”, dice Roberts. “Este look parece que podría ser totalmente vintage de hace 100 años, o de ahora”.
Una boda que rompió moldes
La ceremonia de temática vintage contó con dos vestidos diferentes que encarnaban una sola visión: la de alguien que quiere un día que rompa los esquemas. Publicado originalmente en Vanity Fair Italia.
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