Un programa intensivo de dieta y ejercicio puede mejorar significativamente la calidad de vida de los hombres que reciben terapia de privación de andrógenos (ADT) para el cáncer de próstata, según un nuevo estudio publicado en The Lancet Oncology. La investigación, realizada en el Reino Unido, encontró que el programa STAMINA redujo el deterioro en la calidad de vida hasta en un tercio.
El estudio, que involucró a 700 hombres en 15 centros del Servicio Nacional de Salud (NHS) de Inglaterra, evaluó el impacto de un estilo de vida supervisado que incluía ejercicio aeróbico y de resistencia, asesoramiento dietético y apoyo conductual. Los resultados mostraron que quienes siguieron el programa experimentaron mejoras notables en su bienestar general y redujeron la fatiga.
¿Qué es la terapia de privación de andrógenos?
La ADT es un tratamiento hormonal que reduce los niveles de testosterona y otros andrógenos en el cuerpo para frenar el crecimiento de células cancerosas dependientes de estas hormonas. Aunque es efectiva, puede causar efectos secundarios como disminución del deseo sexual, disfunción eréctil, pérdida de densidad ósea, fatiga y cambios de humor.
El programa STAMINA, financiado por el Instituto Nacional de Investigación en Salud (NIHR), se diseñó para contrarrestar estos efectos. Los participantes asistieron a sesiones supervisadas de ejercicio y recibieron orientación nutricional y apoyo psicológico durante 12 meses.
Resultados alentadores
Más del 80% de los participantes en el grupo STAMINA completaron sus sesiones programadas. Los investigadores observaron que estos hombres reportaron una mejor calidad de vida relacionada con el cáncer y menos fatiga en comparación con el grupo que recibió atención estándar.
“La intervención de estilo de vida STAMINA cumple con las guías de práctica clínica y puede implementarse en los hospitales del NHS”, señalaron los autores. Además, el programa resultó ser costo-efectivo, lo que llevó a Nuffield Health a lanzar un programa de actividad física para hombres con cáncer de próstata, con planes de expandirlo a cáncer de mama e intestino para 2030.
Beneficios de un estilo de vida saludable
Expertos no involucrados en el estudio, como la doctora Ying Wang de la Sociedad Americana del Cáncer, destacaron la importancia de estos hallazgos. “Gran parte de la investigación se ha centrado en sobrevivientes de cáncer de mama, por lo que evidencia sólida de que un programa estructurado mejora la calidad de vida y reduce la fatiga en hombres que reciben ADT es especialmente valiosa”, comentó.
Por su parte, el doctor S. Adam Ramin, urólogo y oncólogo, enfatizó que una dieta rica en vegetales de hoja verde, legumbres y grasas saludables, junto con ejercicio regular, puede apoyar la salud prostática. “El ejercicio libera endorfinas que ayudan a manejar el estrés y mejoran el bienestar general”, añadió.
Recomendaciones para pacientes
La Sociedad Americana del Cáncer recomienda al menos 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, como caminar a paso ligero, junto con entrenamiento de resistencia y una dieta equilibrada. Sin embargo, los expertos señalan que la información por sí sola no basta; el acompañamiento y la supervisión son clave para mantener los cambios a largo plazo.
Además, el apoyo emocional es fundamental. Unirse a grupos de apoyo y buscar ayuda profesional puede marcar una gran diferencia durante el tratamiento.
¿Qué es el cáncer de próstata?
El cáncer de próstata es el más común en hombres. Se estima que en 2026 habrá más de 330,000 nuevos casos en Estados Unidos y alrededor de 36,000 muertes. Los factores de riesgo incluyen edad mayor de 50 años, antecedentes familiares y obesidad. La detección temprana mediante el antígeno prostático específico (PSA) y el examen rectal digital es crucial, ya que la tasa de supervivencia a 5 años es del 99% si se detecta a tiempo.
Los síntomas en etapas avanzadas incluyen necesidad frecuente de orinar, flujo urinario débil, sangre en la orina, disfunción eréctil y dolor en piernas o pies. El tratamiento puede incluir cirugía, radioterapia, quimioterapia, inmunoterapia, terapia hormonal o vigilancia activa.
En resumen, adoptar un estilo de vida saludable no solo mejora la calidad de vida durante el tratamiento del cáncer de próstata, sino que también puede influir positivamente en los resultados a largo plazo. Siempre consulta a tu médico antes de iniciar cualquier programa de ejercicio o dieta.
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