Si pensabas que Ladilla Rusa era solo fiesta y risas, te sorprenderá saber que Tania Lozano y Víctor F. Clares tienen mucho que decir sobre los temas que realmente importan. En una reciente entrevista, el dúo catalán dejó claro que, ante el auge de la extrema derecha, los artistas no pueden quedarse callados. ‘No podemos ser equidistantes’, afirmaron con la contundencia que los caracteriza.
Una voz clara contra el fascismo
Conocidos por canciones como ‘Macaulay Culkin’ y ‘Madre mía el asco que me das’, que acumulan millones de reproducciones, Tania y Víctor demostraron que detrás del humor gamberro hay una profunda conciencia social. ‘No hay que tener vergüenza de decir que eres antifascista’, señaló Clares, quien a sus 38 años sigue sintiéndose joven y comprometido con las causas que considera justas.
Para el dúo, el arte y la denuncia van de la mano. En su tema ‘¡Qué ladilla!’, expresión mexicana que significa ‘qué fastidio’, ya dejaban clara su postura: denuncian que se ‘blanquee al fascista, que es machista y es racista’. No es casualidad que sus letras mezclen el costumbrismo fantástico con lo que ellos llaman ‘mala leche’—esa actitud desafiante que los define.
De la periferia de Barcelona al éxito nacional
Tania y Víctor se criaron en Montcada i Reixac, en las afueras de Barcelona, y estudiaron periodismo antes de dedicarse por completo a la música. Lo que empezó como una broma entre amigos se convirtió en uno de los grupos de referencia del circuito fiestero español, con dos discos en el mercado: ‘Estado del malestar’ y ‘Costumbrismo mágico’.
‘Ladilla Rusa no existiría si no hubiéramos nacido en el extrarradio de Barcelona’, confiesa Tania. ‘Hemos tenido otra forma de vivir la infancia, de salir al barrio, de conocer a gente muy diversa…’. Esa esencia de barrio, de ‘tener mucha calle’, es lo que los conecta con un público que se identifica más ‘con los garrulos que con los pijos’.
Nueva música y gira en marcha
Después de dos años sin publicar nuevo material, el dúo regresó en enero con ‘TKM CNT XFA’, una ‘tecnorumba’ nostálgica que homenajea la estética de los años 2000. Y en mayo llegará ‘¿Quieres rollo?’, de corte ochentero. Aunque les encanta recordar ‘batallitas del pasado’, también se esfuerzan por mantenerse al día con las nuevas generaciones.
‘Yo no quiero estar fuera de onda’, bromea Víctor, quien además de la música sigue colaborando en periodismo cultural para medios como La2 o Radio 3. Por su parte, Tania ha encontrado en Instagram una plataforma para hablar abiertamente sobre salud mental, tras ser diagnosticada con un trastorno ansioso depresivo en 2024.
Un estilo que no se deja encasillar
¿Cómo definir la música de Ladilla Rusa? Ellos mismos lo resumen como ‘música pop con mucha risa y mala leche’. Aunque sus éxitos se enmarcan en la ‘tecnorumba’, tienen temas rockeros, punkies e incluso ‘La padrina’, inspirada en la tarantela napolitana y grabada con Albert Pla.
Amantes de los vinilos, por ahora descartan publicar un nuevo disco. Prefieren lanzar canciones sueltas acompañadas de videoclips cuidados, en los que invierten tiempo y dinero. Y mientras tanto, han arrancado el ‘Tiroriro Tour’, que los llevará a más de veinte ciudades españolas en 2026 y 2027, coincidiendo con el décimo aniversario de la formación.
El compromiso más allá de la música
La postura de Ladilla Rusa no es un hecho aislado. En un contexto donde colectivos como la FELGTBI+ denuncian discursos de odio contra personas trans, y donde organizaciones como Venezuela Igualitaria alertan sobre la falta de políticas públicas para proteger a la comunidad LGBTIQ+, la voz de los artistas se vuelve más necesaria que nunca.
Como señala Víctor, ‘las medias tintas no funcionan’ en momentos tan complicados. Y Tania añade: ‘Estoy súper a favor de que los cantantes y los artistas en general se posicionen’. Para ellos, el arte es también una herramienta de transformación social, una forma de combatir desde la alegría y la sátira lo que consideran injusto.
¿Qué depara el futuro para Ladilla Rusa? Por ahora, disfrutan de la buena aceptación de su nueva canción y de una gira que promete muchas noches de fiesta y reflexión. El tiempo dirá si tienen ganas y marcha para seguir otros diez años más, pero lo que está claro es que no piensan callar.
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