La inteligencia artificial (IA) ha dejado de ser un concepto futurista para convertirse en un intermediario cotidiano en nuestras compras, búsquedas y comunicación con las empresas. Sin embargo, este avance tecnológico está generando una “brecha de confianza” significativa, especialmente en México, donde el 78% de los consumidores considera que esta tecnología debilita su capacidad para mantener una relación directa y genuina con las marcas que eligen. Esto según el Informe Global de Engagement del Cliente 2024 de Braze, una plataforma especializada en la interacción con clientes.
El estudio revela una desconexión preocupante entre la percepción de los profesionales de marketing y la experiencia real de los consumidores. A nivel global, mientras el 93% de los líderes de marketing confía en que la IA les ayuda a entender con precisión las necesidades de sus clientes, solo poco más de la mitad (53%) de los consumidores siente que las marcas realmente anticipan correctamente lo que desean. En el contexto mexicano, esta sensación de despersonalización es aún más palpable. La intermediación de herramientas como los resúmenes automatizados de búsqueda o los filtros inteligentes de spam hace que muchos sientan que están interactuando más con un algoritmo que con una empresa que los valora como personas.
El componente humano, la clave para cerrar la brecha
Frente a este escenario, las empresas en México están buscando estrategias para equilibrar la eficiencia de la automatización con la calidez de la conexión humana. La transparencia se ha erigido como la principal herramienta: el 52% de los profesionales mexicanos prioriza informar explícitamente al consumidor cuando la IA está presente en una comunicación. Además, la personalización basada en el comportamiento real (51%) y el uso de storytelling o narrativas atractivas (50%) para hacer que las interacciones mediadas por máquinas sean más cercanas, son tácticas que están ganando terreno.
La investigación también destaca una diferencia generacional crucial. La Generación Z, nativa digital, muestra una apertura y una experiencia notablemente diferente con la IA. A nivel global, el 58% de los jóvenes de esta generación afirma que las recomendaciones hechas por inteligencia artificial frecuentemente los sorprenden con productos que no sabían que querían, una cifra muy superior al 40% del promedio general. Además, casi la mitad de los Gen Z y Millennials a nivel global estaría dispuesta a compartir más datos personales con agentes de IA, con tal de recibir ofertas y productos perfectamente alineados a sus gustos.
Este panorama no frena la inversión, sino que la redirige. En México y América Latina hay un fuerte optimismo entre los líderes de marketing, quienes están incrementando sus presupuestos en estrategias de engagement y tecnología. El desafío ya no es solo implementar IA, sino hacerlo de manera ética, transparente y humana. El mensaje del consumidor mexicano es claro: valora la eficiencia que trae la automatización, pero no a costa de sentir que es solo un dato más en un sistema. Las marcas que logren usar la tecnología para amplificar, y no para reemplazar, la conexión auténtica, serán las que construyan relaciones duraderas en esta nueva era digital.

