Cortesía

Imagina elegir un lugar para construir tu vida, un refugio donde la comunidad te abraza y te hace sentir seguro. Eso fue lo que encontraron Renee y Becca en Minneapolis, hasta que la violencia les arrebató esa paz para siempre. Su historia, junto a la de Alex Pretti, un enfermero que dedicaba su vida a cuidar a veteranos, se ha convertido en el símbolo de una lucha que trasciende fronteras: la resistencia contra políticas que buscan sembrar el miedo y dividir a las comunidades.

Un hogar que se transformó en campo de batalla

Renee y Becca llegaron a Minneapolis buscando exactamente lo que muchas mujeres modernas anhelan: un espacio donde poder vivir en libertad, criar a su hijo pequeño y formar parte de una red de apoyo mutuo. “Aquí había un fuerte sentimiento compartido de que nos cuidamos unos a otros”, recuerda Becca en un emocionante mensaje donde despide a su esposa. Pero el 7 de enero, mientras Renee intentaba defender a sus vecinos del acoso, un agente le disparó a quemarropa, apagando para siempre esa luz que, según quienes la conocían, brillaba como ninguna.

Pocas semanas después, Alex Pretti, un enfermero de 37 años que trabajaba con veteranos del ejército, sufrió un destino similar. Mientras intentaba proteger a una vecina a la que agentes acosaban e intentaban quitarle su bolso, fue forzado a arrodillarse. Aunque no opuso resistencia y seguía todas las instrucciones, recibió diez disparos en cuestión de segundos. Dos vidas dedicadas al cuidado, truncadas por una violencia que parece no tener límites.

¿Por qué Minnesota se convirtió en el blanco?

Minnesota no es un estado cualquiera en el mapa político estadounidense. Tiene una larga tradición de activismo social y es conocido por su “Minnesota nice”: esa combinación de amabilidad genuina con una firmeza silenciosa para defender lo que consideran justo. Es el único estado que no votó por Ronald Reagan en su arrasadora victoria de 1984, y ha sido históricamente un bastión de resistencia contra políticas conservadoras extremas.

Un oasis para la comunidad LGBTQ+

En un contexto donde muchos estados retroceden en derechos para personas trans y queer, Minnesota se había convertido en un refugio. Según The Trevor Project, dos de cada cinco personas trans consideraban mudarse a otro estado por temor a las políticas republicanas, y Minnesota era una de las principales opciones. La estructura federal de Estados Unidos hace que los cambios estatales afecten directamente la calidad de vida: desde el acceso a atención médica para adolescentes trans hasta la posibilidad de expresar libremente la identidad de género.

“Para la comunidad trans y queer, Minnesota era un oasis”, explica una activista local. “Pero ahora, con la llegada de estas fuerzas, ese sentimiento de seguridad se ha quebrado”.

La estrategia del miedo: cómo operan las tácticas de intimidación

Lo que está ocurriendo en Minneapolis sigue un patrón preocupante:

  • Redadas en espacios comunitarios: Hospitales, escuelas, iglesias y centros comunitarios se han convertido en blancos.
  • Uso de niños como carnada: El caso de Liam Conejo Ramos, un niño de 5 años detenido para capturar a su padre, muestra la crueldad del sistema.
  • Ataques a medios de subsistencia: Trabajadores de la construcción ya no pueden esperar fuera de ferreterías, restaurantes latinos cierran por falta de clientes.
  • Barreras para el cuidado de la salud: Mujeres embarazadas faltan a controles prenatales por miedo a ser detenidas en clínicas.

Redes de cuidado: la resistencia se organiza

Frente a esta maquinaria de terror, la comunidad ha respondido con una organización basada en el cuidado mutuo:

Sistemas de alerta comunitaria

Vecinos observan y reportan la presencia de agentes, otros verifican que las denuncias no sean falsas. Maestros enseñan a sus estudiantes qué hacer si son detenidos, y personas bilingües traducen folletos y sirven como intérpretes en acciones vecinales.

El poder del silbato

Una táctica simple pero efectiva: portar silbatos para hacerlos sonar al ver agentes, alertando así a quienes podrían estar en peligro. Sonidos que cortan el silencio del miedo y recuerdan que nadie está solo.

Mujeres en la línea de fuego: un impacto desproporcionado

Las consecuencias para mujeres cis y personas trans son particularmente graves. Según el informe “Ningún ser humano debería estar aquí recluido”:

  • Casi un tercio de personas trans o queer detenidas reportaron agresiones sexuales o abusos físicos.
  • 35 de 41 entrevistados denunciaron acoso por su orientación LGBTQ+ o condición migratoria.
  • Mujeres cis han reportado violaciones durante procedimientos.
  • La interrupción de tratamientos hormonales y violencia ginecológica preocupa a organizaciones de monitoreo.

Lecciones para la mujer moderna: más allá de las fronteras

Lo que ocurre en Minnesota nos habla directamente como mujeres que buscamos espacios seguros para desarrollarnos plenamente:

El cuidado como acto político

Renee como madre, Alex como enfermero: ambas víctimas representan ese compromiso con el cuidado que tantas mujeres ejercemos diariamente. Su historia nos recuerda que proteger a otros no es debilidad, sino la fuerza más poderosa contra la crueldad.

Comunidades diversas como fortaleza

La resistencia en Minneapolis es trans, queer, feminista y antifascista. Nos muestra que la diversidad no divide, sino que crea redes más resilientes. Como mujeres modernas, entender que nuestras luchas están conectadas -ya sea por equidad de género, derechos reproductivos o contra la violencia- nos hace más fuertes.

Información como herramienta de protección

Saber nuestros derechos, conocer los recursos disponibles y mantenernos informadas sobre cambios políticos no es solo un acto cívico, sino una herramienta de autoprotección en un mundo donde los derechos ganados pueden retroceder.

Un eco que resuena más allá de las fronteras

La lucha en Minnesota tiene ecos familiares para latinoamericanas que conocemos lo que significa vivir bajo amenaza. Como señala el artículo original, quizás el mayor temor de quienes promueven estas políticas es que sean precisamente quienes huyeron de tiranías apoyadas históricamente por Estados Unidos quienes ahora inspiren a ciudadanos estadounidenses a resistir.

Minnesota hace ruido, un ruido que aturde a quienes quieren silenciar las disidencias y que recuerda que, cuando una comunidad se une alrededor del cuidado mutuo, encuentra formas creativas y poderosas de resistir. Nos enseña que el refugio no se encuentra solo en lugares geográficos, sino en los lazos que tejemos día a día.

Mientras algunas personas editan fanzines, otras marchan, ayudan en iglesias o sostienen a estudiantes desde las universidades, la rueda sigue girando. Porque al final, como bien saben las mujeres que históricamente han sostenido comunidades, el verdadero poder no está en la fuerza bruta, sino en la capacidad de cuidar, organizar y persistir.

Otros artículos relacionados:

Por Editor

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *