En el mundo de la tecnología, pocos nombres resuenan con tanto peso como el de Linus Torvalds. Como el cerebro detrás del kernel Linux, su trabajo ha sido fundamental para el desarrollo del software moderno, desde servidores hasta dispositivos celulares. Sin embargo, lo que muchos no saben es que incluso este gigante de la programación ha encontrado en la inteligencia artificial una herramienta valiosa para sus proyectos personales. En una revelación sorprendente, Torvalds compartió cómo utilizó la IA de Google, específicamente la herramienta Antigravity, para desarrollar parte de su última creación: AudioNoise, una aplicación de efectos de audio digital.
Todo comenzó durante las pasadas navidades, cuando Torvalds decidió dedicar su tiempo libre a un proyecto que tenía en pausa. AudioNoise, como lo llamó, es una aplicación diseñada para generar y manipular efectos de audio, incluyendo opciones como ‘phaser’, ‘echo’, ‘flanger’, ‘fm’ y ‘discont’. Pero lo verdaderamente fascinante no es la aplicación en sí, sino cómo Torvalds abordó su desarrollo. En la descripción del proyecto en GitHub, el programador finlandés admitió algo que muchos considerarían humillante: “El mejor programador programa como cualquier otro”. Esta declaración, sorprendentemente sincera, viene de quien probablemente sea el programador más influyente de todos los tiempos.
Torvalds no solo reconoció que su método típico de programación implica “buscar en Google y copiar lo que veo”, sino que también reveló que la herramienta de visualización de AudioNoise no fue programada por él, sino por Antigravity, el entorno de desarrollo integrado (IDE) de Google que permite trabajar con modelos de IA como Gemini 3, Claude Sonnet y Opus 4.5. A pesar de ser relativamente nuevo en el mercado, Antigravity se ha convertido rápidamente en una favorita entre desarrolladores experimentados y principiantes por igual, demostrando que la IA está cambiando la forma en que creamos software.
Para entender mejor cómo funciona AudioNoise, en Xataka decidieron clonar el repositorio de GitHub y pedirle a Claude Code que explicara el proyecto. Con unos cuantos ajustes rápidos, lograron probar la aplicación con un archivo de audio pequeño. Lo que descubrieron es que AudioNoise no solo aplica efectos de audio, sino que también incluye una visualización que compara el audio original con el procesado, mostrando cómo los efectos modifican la forma de onda. Esta funcionalidad, desarrollada con IA, es un ejemplo perfecto de cómo la tecnología puede complementar la creatividad humana.
Pero AudioNoise no es el único proyecto personal de Torvalds. A lo largo de los años, el creador de Linux ha demostrado una curiosidad insaciable por explorar áreas fuera de su trabajo principal. Por ejemplo, durante las navidades anteriores, desarrolló su propio software para pedales de guitarra, y en 2011 inició Subsurface, una aplicación para registrar y planificar inmersiones de submarinismo, una de sus grandes pasiones. Este último proyecto sigue activo en GitHub, mantenido por varios desarrolladores, entre los que destaca Dirk Hohndel, uno de los primeros colaboradores del kernel Linux.
La relación de Torvalds con la IA va más allá de sus proyectos personales. En una reciente aparición en el canal de YouTube de Linus Tech Tips, el programador compartió su visión sobre el futuro de la inteligencia artificial. Según Torvalds, la IA es, ante todo, una herramienta, y como tal, su utilidad depende de cómo la usemos. En su opinión, herramientas como Antigravity son ideales para proyectos pequeños o personales, donde la experimentación y la rapidez son clave. Sin embargo, cuando se trata de proyectos a gran escala, como el kernel Linux, la supervisión humana sigue siendo indispensable.
Torvalds explicó que, aunque la IA podría usarse en el futuro para modificar código en proyectos masivos, esto requeriría una validación rigurosa y, muy probablemente, la intervención humana para asegurar que todo funcione correctamente. Esta perspectiva pragmática refleja la esencia de su filosofía: la tecnología debe servir a las personas, no reemplazarlas. En el caso de AudioNoise, la IA le permitió acelerar el desarrollo de una funcionalidad específica, liberando su tiempo para enfocarse en otros aspectos del proyecto.
La historia de Linus Torvalds y la IA es un recordatorio poderoso de que incluso los genios de la programación pueden beneficiarse de las herramientas modernas. En un mundo donde la tecnología avanza a pasos agigantados, la humildad para reconocer que no tenemos todas las respuestas y la curiosidad para explorar nuevas soluciones son cualidades que definen a los verdaderos innovadores. Torvalds, con su honestidad y su enfoque práctico, nos muestra que la IA no es una amenaza para los programadores, sino un aliado que puede potenciar nuestra creatividad y eficiencia.
Además, este episodio resalta la importancia de adaptarse a los cambios tecnológicos. Antigravity, por ejemplo, cuesta alrededor de 20 dólares mensuales (aproximadamente 350 pesos mexicanos), un precio accesible para desarrolladores que buscan integrar la IA en su flujo de trabajo. Para Torvalds, esta inversión valió la pena, ya que le permitió completar una parte de AudioNoise en menos tiempo del que hubiera necesitado programándola desde cero.
En última instancia, la lección que nos deja Linus Torvalds es clara: la excelencia en la programación no se trata de saberlo todo, sino de saber cómo encontrar soluciones y aprovechar las herramientas disponibles. Ya sea buscando en Google, colaborando con otros desarrolladores o utilizando IA, el objetivo siempre es crear algo valioso. Y en ese sentido, Torvalds sigue siendo, sin duda, el programador más importante de la historia, no solo por lo que ha creado, sino por cómo sigue evolucionando junto con la tecnología.
Así que la próxima vez que te sientes frente a tu computadora para programar, recuerda las palabras de Torvalds: no tienes que ser un genio para crear algo increíble. A veces, solo necesitas un poco de curiosidad, una conexión a internet y, quién sabe, tal vez un poco de ayuda de la IA.

