Durante décadas, LEGO ha representado un bastión del juego analógico, un refugio donde la imaginación era el único motor necesario para transformar simples ladrillos de plástico en mundos completos. La promesa fundamental de la marca siempre fue clara: con piezas básicas y creatividad, cualquier cosa era posible sin necesidad de pantallas, baterías o circuitos electrónicos. Este principio mantuvo a LEGO como un espacio casi sagrado frente a la creciente digitalización del entretenimiento infantil, donde el valor residía en la simplicidad y la libertad de construcción. Sin embargo, el reciente anuncio de la compañía marca un punto de inflexión histórico al introducir detección de movimiento, luces y sonido directamente en el corazón de su sistema de ladrillos, desafiando décadas de tradición y abriendo un debate profundo sobre el futuro del juego creativo.

La presentación oficial del nuevo SMART Play System se realizó durante el CES 2026 en Las Vegas, donde LEGO no mostró un simple prototipo experimental sino un producto completo con fecha de lanzamiento y vocación de plataforma a largo plazo. La compañía describió este sistema como una integración de componentes electrónicos dentro de su ecosistema de construcción, permitiendo que las creaciones respondan con luces y sonidos ante el movimiento y la interacción física. Este enfoque representa un cambio radical respecto a aproximaciones anteriores, donde la tecnología solía aparecer como módulos separados o accesorios reconocibles, manteniendo así una barrera clara entre lo analógico y lo digital. Ahora, la electrónica se funde con el ladrillo mismo, creando una experiencia híbrida que busca ampliar las posibilidades del juego sin abandonar la esencia física de la construcción.

El núcleo del SMART Play System es el SMART Brick, un ladrillo de tamaño 2×4 que funciona como centro de respuesta inteligente. Este componente integra un acelerómetro para detectar movimiento, luces LED capaces de reaccionar al entorno y un sistema de sonido que se activa según la interacción física. Acompañando a este ladrillo inteligente, LEGO presentó los SMART Tags, piezas que indican al sistema qué tipo de objeto o escenario representa la construcción, y los SMART Minifigures, figuras capaces de desencadenar comportamientos específicos al interactuar con las estructuras. La compañía insiste en que estos elementos no son accesorios independientes sino partes integrales de un sistema diseñado para encajar perfectamente con las piezas tradicionales, manteniendo la compatibilidad hacia atrás que siempre ha caracterizado a LEGO.

Lo más notable del enfoque técnico es la ausencia total de pantallas y controles externos. Todo el sistema responde exclusivamente a la manipulación física: cómo se gira, desplaza, golpea o combina la construcción determina las respuestas de luces y sonidos. En las demostraciones presentadas durante el CES, se mostró un pastel de cumpleaños que reconocía cuándo se apagaban sus velas y respondía con una celebración sonora, así como un helicóptero que cambiaba su comportamiento según su posición y movimiento, simulando efectos de vuelo realistas. Estas interacciones emergen naturalmente del juego físico, sin necesidad de presionar botones o seguir instrucciones en pantalla, manteniendo así la espontaneidad que siempre ha definido la experiencia LEGO.

La fecha de lanzamiento comercial está programada para marzo en Estados Unidos, con un set basado en Star Wars como producto inicial. Esta elección estratégica permite a LEGO mostrar las capacidades del sistema a través de una licencia mundialmente reconocida, facilitando que los usuarios comprendan inmediatamente las posibilidades de la tecnología mientras prueban cómo se integra en el juego real. La compañía ha sido cuidadosa al señalar que no todos los sets de LEGO incorporarán electrónica a partir de ahora, sino que el SMART Play System representa una propuesta específica dentro de su catálogo más amplio. El recorrido futuro de esta tecnología y su posible expansión a otras líneas dependerá de la aceptación del mercado y de cómo los usuarios incorporen estas nuevas capacidades a sus experiencias de juego tradicionales.

Este movimiento no ocurre en el vacío histórico. LEGO lleva años explorando la intersección entre construcción física y respuestas digitales a través de iniciativas como los kits de robótica LEGO Mindstorms, que introdujeron programación y sensores a la construcción, o experiencias de realidad aumentada que superponían elementos digitales sobre construcciones físicas. La diferencia fundamental del SMART Play System radica en su nivel de integración: la tecnología deja de ser un añadido reconocible y separable para convertirse en parte del lenguaje mismo del sistema de piezas. Los componentes electrónicos ya no son módulos especializados que se conectan a las construcciones, sino ladrillos inteligentes que se comportan como cualquier otra pieza mientras añaden capacidades de respuesta al entorno.

Las reacciones al anuncio no han sido unánimemente positivas. Algunos expertos en desarrollo infantil y juego creativo han expresado preocupaciones significativas sobre el impacto de esta integración tecnológica. Josh Golin, director ejecutivo del grupo Fairplay, advirtió que los Smart Bricks podrían “socavar lo que alguna vez fue genial acerca de los Legos” al desplazar la iniciativa del niño hacia los sensores y respuestas preprogramadas. En la misma línea, el profesor Andrew Manches de la Universidad de Edimburgo recordó que el valor histórico de LEGO ha residido en “la libertad de crear, recrear y adaptar bloques simples para crear historias infinitas”, alertando que la tecnología podría condicionar cómo se juega si no se diseña con extremo cuidado para preservar la apertura creativa.

Frente a estas críticas, LEGO defiende su enfoque como una ampliación natural del juego físico más que como un reemplazo digital. Julia Goldin, responsable de producto y marketing de la compañía, explicó que no ven el mundo digital como una amenaza sino como una oportunidad para “ampliar el juego físico y la construcción física”. Este matiz es crucial para entender la filosofía detrás del SMART Play System: no se trata de convertir LEGO en una experiencia digital disfrazada de física, sino de enriquecer las posibilidades creativas manteniendo la manipulación tangible como centro de la experiencia. La tecnología funciona como una capa adicional de expresión que responde a lo que los niños ya hacen naturalmente con sus construcciones, añadiendo dimensiones sensoriales sin restar control creativo.

El despliegue inicial del sistema servirá como prueba crucial para determinar hasta dónde puede extenderse este enfoque dentro del ecosistema LEGO tradicional. La compañía enfrenta el desafío de equilibrar innovación tecnológica con preservación de valores fundamentales, manteniendo la simplicidad y apertura que han hecho de sus productos herramientas educativas valiosas durante generaciones. El éxito no dependerá solo de las capacidades técnicas sino de cómo los usuarios finales -niños, padres y educadores- incorporen estas nuevas posibilidades a sus prácticas creativas, y de si la tecnología logra ampliar en lugar de limitar las narrativas que emergen del juego con ladrillos.

Más allá del debate inmediato, el lanzamiento del SMART Play System refleja una evolución más amplia en la industria del juguete y el entretenimiento educativo. A medida que las generaciones más jóvenes crecen en entornos donde lo digital y lo físico se entrelazan naturalmente, los productos tradicionales enfrentan presiones para adaptarse manteniendo su esencia distintiva. LEGO navega este territorio complejo intentando integrar capacidades modernas sin sacrificar los principios que le dieron éxito histórico: calidad de construcción, compatibilidad universal y estímulo a la creatividad no dirigida. El resultado será observado cuidadosamente no solo por competidores en la industria del juguete sino por cualquier empresa que busque modernizar productos icónicos sin alienar a su base de usuarios tradicional.

El camino que LEGO ha emprendido con el SMART Play System representa más que una simple adición tecnológica a su catálogo; simboliza un reexamen fundamental de qué significa jugar con objetos físicos en una era digital. Al integrar sensores, luces y sonido directamente en sus ladrillos, la compañía desafía la dicotomía tradicional entre juego analógico y digital, proponiendo una tercera vía donde la tecnología potencia en lugar de reemplazar la manipulación física. El éxito de esta apuesta determinará no solo el futuro de un producto específico sino posiblemente la dirección de toda una industria que busca mantener su relevancia en un mundo donde las fronteras entre lo tangible y lo digital se desdibujan cada vez más rápido.

Por Editor

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