Imagina un hogar donde el juego no se guarda en cajas al final del día, donde la creatividad fluye entre los muebles del salón y donde cada objeto cotidiano esconde una invitación a conectar. Esto es precisamente lo que IKEA propone con su lanzamiento más esperado del año: GREJSIMOJS, una colección que redefine por completo nuestra relación con el espacio doméstico y el tiempo en familia.

En un mundo donde las pantallas acaparan nuestra atención y el tiempo parece evaporarse entre compromisos, IKEA presenta una respuesta tangible y hermosa a una pregunta que muchas familias se hacen en silencio: ¿cómo recuperar la magia del juego sin añadir más estrés a nuestra agenda?

El diagnóstico: cuando el juego se convierte en lujo

Los datos del último Play Report de IKEA 2024 pintan un retrato familiar para millones de hogares españoles. El 45% de los padres identifica la falta de tiempo como el principal obstáculo para jugar con sus hijos. Le siguen las actividades extraescolares, las tareas escolares y, sí, el tiempo dedicado a dispositivos digitales. Laura Durán, directora de marketing de IKEA España, lo explica con claridad: “A veces hay que jugar por jugar, y eso se está viendo desplazado, fundamentalmente, por las opciones digitales”.

Pero aquí viene la paradoja: mientras el tiempo de juego libre disminuye, su valor emocional se dispara. El 77% de los padres reconoce que jugar en casa fortalece los lazos familiares, fomenta la creatividad y estimula el aprendizaje. El hogar se confirma como ese santuario donde se tejen los vínculos más profundos, pero también como el escenario de una tensión constante: el 86% de las familias cree que la conciliación afecta directamente a la calidad del juego.

GREJSIMOJS: diseño con alma de niño

La colección nace de un proceso creativo tan inusual como inspirador. Más de veinte diseñadores se reunieron durante dos días en la casa del fundador de IKEA, en medio del bosque sueco. Sin brief, sin objetivos productivos, sin expectativas. “No sabíamos nada más que teníamos que jugar”, recuerda Johanna Jelinek, una de las diseñadoras. “Jugamos durante dos días, hicimos todo tipo de juegos, y solo después llegaron los datos del Play Report”.

Para Ellen Hallström, co-diseñadora del proyecto, esta experiencia fue reveladora: “Descubrimos que el juego no es solo algo que haces, es un estado mental. Y entramos todos juntos en ese estado”. Esta filosofía impregna cada una de las 30 piezas que conforman GREJSIMOJS, disponibles en tiendas a partir del 2 de febrero.

Objetos que cuentan historias

Cada pieza de la colección esconde una narrativa personal. El balancín diseñado por Hallström, por ejemplo, nace de un recuerdo de infancia marcado por la frustración: “Cuando tenía cinco años, mi madre llegó a casa con un gran balancín dorado de madera. Yo estaba convencida de que era para mí. Era precioso. Pero resultó ser solo decorativo, estaba roto y no podía tocarlo”.

Ese objeto prohibido que permaneció años en el salón familiar inspiró un diseño que es mitad escultura, mitad juguete funcional. “Quise diseñar algo que pudiera quedarse en el salón y que los niños pudieran usar de verdad”, confiesa Hallström.

Por su parte, Jelinek se inspiró en la creatividad espontánea de su hijo: “Construía casas improvisadas cada día con una alfombra plegable. Yo veía su juego y siempre sentía que faltaba algo. Ventanas, puertas, la sensación de casa”. De esta observación nació una pieza multifuncional que sirve como separador de ambientes en hogares pequeños y, simultáneamente, como escenario para mundos imaginarios.

Los cinco tipos de juego que transforman el hogar

Durante el desarrollo de GREJSIMOJS, el equipo identificó cinco categorías esenciales de juego:

  1. Explorar: Descubrir el mundo a través de los sentidos
  2. Crear: Dar forma a ideas y construir realidades
  3. Imaginar: Viajar a mundos posibles e imposibles
  4. Moverse: Experimentar el cuerpo en el espacio
  5. Competir: Medirse en desafíos compartidos

“No existe un objeto único que los abarque todos”, explica Hallström, “y por eso GREJSIMOJS es diversa y abierta”. Algunos productos tienen rangos de edad más definidos —como el balancín, pensado aproximadamente para niños de dos a seis años— mientras otros “no entienden de límites”, diseñados tanto para los pequeños como “para quienes se niegan a crecer del todo”.

El juego como derecho fundamental

Carmela del Moral, responsable en España de Políticas de Infancia de Save the Children, nos recuerda una dimensión crucial: “El juego no es solo una característica de lo que define ser niño o niña. Es un derecho reconocido en la Convención sobre los Derechos del Niño, en su artículo 31”.

Un derecho al descanso, al esparcimiento, al juego y a la vida cultural que las personas adultas tienen la obligación de proteger, promover y defender. “Debe ser un fin en sí mismo”, insiste Del Moral. “Los niños tienen derecho a jugar por placer, por diversión”. No como premio, no como herramienta, no como obligación.

La tecnología, señala la experta, forma parte de la evolución natural del juego y no debe demonizarse. “Pero sí hay que adoptar un pensamiento crítico sobre cómo introducimos las pantallas en los hogares”. Un uso excesivo puede derivar en problemas que van desde el sedentarismo hasta riesgos como el ciberacoso.

El hogar como refugio en tiempos de estrés

María Törn, responsable del área infantil de IKEA, amplía la perspectiva: “El último Play Report revela un aumento significativo del estrés tanto en adultos como en niños. Las preocupaciones que solemos asociar a los adultos, como la crisis climática, también están presentes en los niños”.

Paralelamente, actividades básicas asociadas al bienestar infantil —divertirse con amigos, hacer cosas nuevas, ser creativos— han disminuido cerca de un 20%. “Eso que nos hace felices está desapareciendo, y es alarmante”, advierte Törn.

Y sin embargo, hay esperanza en los datos: “El 90% de los niños dicen que siempre o casi siempre se sienten felices cuando juegan”, y el 95% de los padres reconoce ese impacto positivo. El problema, concluye Törn, no es la falta de voluntad, sino de condiciones: falta tiempo, falta espacio, falta confianza.

Diseño que anticipa la creatividad infantil

Las pruebas en hogares reales confirmaron algo que todo padre conoce intuitivamente: los niños siempre van un paso más allá. “Cuando el producto se probó en casa, los críos no paraban de reconstruir, trepar y reinventar”, recuerda Jelinek.

Por eso el diseño de GREJSIMOJS incorpora amplios márgenes de seguridad. “Tienes que pensar en escenarios que ni siquiera imaginas”, añade Hallström, “porque los niños usan los productos de formas inesperadas”.

Integración, no invasión

La filosofía central de GREJSIMOJS es clara: estos objetos no están destinados a esconderse en dormitorios infantiles. “Son productos que activan el juego, pero que pueden estar en toda la casa”, explica Hallström, “porque el hogar es un espacio compartido y el juego ocurre en todas las habitaciones”.

Los niños, recuerda la diseñadora, “quieren estar cerca de los adultos. Si tú cocinas y tu hijo juega a tu lado, eso también es integrar el juego”. Esta colección facilita precisamente eso: la coexistencia armoniosa de la vida adulta y el universo lúdico infantil.

Más que una colección, una invitación

GREJSIMOJS no pretende enseñar a jugar, sino recordar cómo hacerlo. No busca llenar las casas de juguetes, sino devolver a las familias el permiso y el placer de jugar juntos. En un mundo donde el tiempo es el bien más escaso, IKEA propone una solución elegante: objetos bellos que convierten los momentos cotidianos en oportunidades de conexión.

David Cadaval, director de Diseño y Retail de IKEA España, lo resume con convicción: “El juego nos lo tomamos muy en serio. Es una herramienta infinita. Y ahora que vivimos en espacios cada vez más limitados, es la ventana que tenemos que abrir para conectar con la infancia, pero también para conectar con nosotros mismos”.

Así que la próxima vez que veas ese balancín que parece escultura en el salón de un amigo, o ese separador de ambientes que se transforma en castillo, recuerda: no son solo objetos de decoración. Son puertas abiertas a mundos posibles, recordatorios silenciosos de que jugar no es cosa de niños, sino una forma esencial de habitar el mundo.

En hogares donde el espacio es limitado y el tiempo parece fugarse entre dedos, GREJSIMOJS ofrece algo invaluable: la posibilidad de que el juego deje de ser una actividad extraordinaria para convertirse en una presencia constante. Una presencia que decora no solo nuestros espacios, sino nuestras relaciones y nuestros recuerdos.

Por Editor

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