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En un movimiento histórico que marca un antes y un después en la lucha por los derechos de las mujeres, Brasil ha dado un paso firme contra uno de los flagelos más dolorosos de nuestra sociedad: el feminicidio. Este miércoles, en el imponente Palacio del Planalto en Brasilia, los tres poderes de la República —el Gobierno, el Congreso Nacional y el Poder Judicial— se unieron para firmar el Pacto Nacional de Confrontación al Feminicidio, una iniciativa que busca coordinar esfuerzos de manera permanente para proteger a las mujeres brasileñas.

Una realidad alarmante: cuatro mujeres asesinadas cada día

Las cifras son estremecedoras y pintan un panorama desolador: en Brasil, cada día cuatro mujeres son víctimas de feminicidio, un crimen que deja una estela de dolor y desesperanza en familias enteras. Este pacto no llega por casualidad; es una respuesta urgente a una crisis que ha escalado a niveles inaceptables, donde la violencia de género se ha convertido en una epidemia silenciosa pero letal.

Durante la ceremonia de firma, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, acompañado por su esposa, la socióloga Rosângela ‘Janja’ da Silva, hizo un llamado contundente a la sociedad. “Luchar contra cualquier forma de violencia contra la mujer es una responsabilidad de toda la sociedad, especialmente de los hombres”, afirmó el mandatario, reconociendo que este no es un problema que deban enfrentar las mujeres solas.

El papel crucial de Janja da Silva

En un momento emotivo que capturó la atención de todos los presentes, Janja da Silva tomó la palabra para leer una carta escrita por una mujer que sobrevivió a un intento de feminicidio. Con voz firme pero cargada de emoción, la socióloga destacó que este relato podría ser el de cualquier mujer brasileña, porque “ninguna está segura” en un país donde la violencia machista sigue cobrando vidas.

“Ella me alertó todos los días sobre la gravedad del problema”, confesó Lula sobre su esposa, reconociendo cómo Janja le hizo entender que la lucha contra el feminicidio requiere del compromiso activo de todos, especialmente de los hombres que deben cuestionar y transformar las estructuras machistas que perpetúan esta violencia.

Compromisos concretos del pacto

El documento firmado por los representantes de los tres poderes no se queda en declaraciones de buenas intenciones. Establece compromisos concretos y medibles que buscan atacar el problema desde múltiples frentes:

  • Acelerar el cumplimiento de medidas de protección: Garantizar que las órdenes de restricción y otros mecanismos de protección se implementen de manera rápida y efectiva.
  • Fortalecer las redes de enfrentamiento a la violencia: Mejorar la coordinación entre instituciones públicas, organizaciones civiles y comunidades para crear una red de apoyo sólida para las víctimas.
  • Ampliar campañas y acciones educativas: Implementar programas de educación que promuevan la igualdad de género desde las escuelas hasta los espacios laborales.
  • Responsabilizar a los agresores y combatir la impunidad: Asegurar que los casos de violencia contra las mujeres sean investigados con diligencia y que los culpables enfrenten consecuencias.
  • Promover la igualdad de tratamiento: Trabajar para eliminar las brechas salariales y las discriminaciones en todos los ámbitos de la sociedad.
  • Enfrentar nuevos desafíos como la violencia digital: Crear mecanismos para proteger a las mujeres del acoso, la difamación y otras formas de violencia en línea.

Primeras acciones: campaña “Todos juntos por todas”

Como muestra de su compromiso inmediato, las autoridades lanzaron la campaña “Todos juntos por todas”, que a través de mensajes en medios de comunicación convoca a toda la sociedad a asumir un papel activo en el enfrentamiento a la violencia contra la mujer. La campaña busca romper el silencio que muchas veces rodea estos casos y fomentar una cultura de denuncia y solidaridad.

Paralelamente, se inauguró el portal ‘TodosPorTodas.br’, una plataforma digital que ofrece información actualizada sobre el tema, recursos de apoyo para víctimas y un canal seguro para realizar denuncias. Esta herramienta representa un avance significativo en la democratización del acceso a la justicia y el apoyo psicológico y legal.

Un problema estructural que requiere soluciones integrales

Los firmantes del pacto reconocieron algo fundamental: la violencia contra las mujeres no es un problema aislado o casual, sino un fenómeno estructural arraigado en siglos de machismo y desigualdad. Por esta razón, insisten en que no puede ser enfrentado con acciones aisladas o respuestas fragmentadas.

“La violencia contra las mujeres constituye un problema estructural que no puede ser enfrentado con acciones aisladas”, reza el documento firmado, subrayando la necesidad de un enfoque integral que aborde las causas profundas del problema mientras proporciona protección inmediata a las víctimas.

El contexto internacional y las lecciones para América Latina

Mientras Brasil da este paso histórico, otros países enfrentan realidades similares. En España, por ejemplo, se denuncian 14 violaciones al día —una cada hora y 38 minutos— además de 44 agresiones sexuales sin penetración diarias. Estas cifras nos recuerdan que la violencia de género es una pandemia global que requiere respuestas coordinadas a nivel internacional.

En Francia, un avance significativo ocurre en el Tribunal de Cuentas, que por primera vez desde su creación en 1807 tendrá una mujer en su presidencia: la actual ministra de Hacienda, Amélie de Montchalin. Mientras tanto, en Reino Unido, el primer ministro Keir Starmer ha nombrado a Antonia Romeo como la primera mujer secretaria del Gabinete, un cargo de enorme influencia.

Estos ejemplos muestran que, aunque los contextos varían, la lucha por la igualdad y contra la violencia de género es un movimiento imparable que está transformando instituciones y sociedades en todo el mundo.

El camino por recorrer: esperanzas y desafíos

El Pacto Nacional de Confrontación al Feminicidio representa un rayo de esperanza en medio de una realidad oscura, pero también plantea desafíos significativos. La implementación efectiva requerirá no solo voluntad política, sino también recursos adecuados, seguimiento constante y la participación activa de toda la sociedad.

Las mujeres brasileñas, y todas las mujeres del mundo, merecen vivir sin miedo, con la certeza de que sus derechos serán respetados y protegidos. Este pacto es un paso importante en esa dirección, pero solo el primero de muchos que serán necesarios para construir una sociedad verdaderamente igualitaria y libre de violencia.

Como mujeres modernas que navegamos un mundo complejo, es fundamental que estemos informadas sobre estos avances y que exijamos a nuestras propias autoridades acciones similares. La lucha contra el feminicidio no conoce fronteras, y cada victoria en cualquier rincón del mundo es un triunfo para todas nosotras.

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Por Editor

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