Alba Morena ha lanzado ‘Morena con A’, un álbum que marca un antes y un después en su carrera. La artista catalana convierte el desamor, la vulnerabilidad y la contradicción en el corazón de este trabajo, donde deja atrás lo aprendido para acercarse a un sonido más orgánico y encontrar en la música una nueva forma de expresarse.
Un disco construido desde la contradicción
‘Morena con A’ nace de la necesidad de reunir en canciones todo lo descubierto durante los últimos años. Alba explica que fue un punto y aparte: “Necesitaba plasmar el desamor, el amor en la amistad, el miedo a que nunca haya nadie para uno y la esperanza de ello… Ahora estoy escribiendo letras más positivas”.
El significado del título
El título juega con su nombre y su apellido. “Estoy harta de que me confundan, de que digan mal mi nombre. Necesitaba hacer un statement sobre él y sobre quién soy yo en la música. Soy productora, autora y música, todo con A (como mi apellido)”, confiesa.
Un sonido más orgánico y humano
Después de años de formación clásica como violinista y cantante lírica, y de ampliar su recorrido a través del jazz o el flamenco, Alba se enfrenta ahora a la necesidad de encontrar su propia forma de hacer música más allá de todo lo aprendido. ‘Morena con A’ nace precisamente de ese proceso: de soltar el control, dar espacio a la intuición y aceptar también el error y la imperfección.
“Me he cansado de la sonoridad tan electrónica. Necesitaba emocionarme, sentir la calidez de un instrumento tocado por alguien, el error y la vulnerabilidad que hay en eso”, comenta.
Colaboraciones cercanas
En el disco colaboran Manu Blanco, Laura Katze, Edu Pons y Conrado, gente cercana a la artista. Cada uno aportó su granito de arena: Manu mucha paciencia y contención para que las canciones brillen por sí mismas con minimalismo; Laura sus preciosos pianos y dotes compositivos en ‘No nos supimos Querer’; Edu todos los saxos y flautas mágicos que han añadido esa textura más sinfónica que quería para el disco; y Conrado unas buenas baterías beatlerianas.
Además, el álbum cuenta con las colaboraciones de Carmen Lancho, María Yfeu y Didi Gutman. Didi es un buen amigo desde hace años y quiso unirse a meter su sensibilidad en la canción ‘Vicky’. María Yfeu también es de sus amigas más cercanas: “La admiro y quiero mucho, y me moría de ilusión de tener una canción juntas”. A Carmen la conocía de distintas fiestas en Madrid y cuando oyó su nuevo trabajo tuvo claro que quería componer con ella.
El humor como forma de mirar las heridas
Alba utiliza su humor para mirar sus heridas desde fuera. ‘No vuelvas’, por ejemplo, nace de una relación con un “mochongo” que la dejaba cada dos por tres. “Aunque me alegro de que naciese esa canción gracias a esa triste historia, es de los momentos más dolorosos de mi vida”, revela.
La imperfección como bandera
El disco se planta frente a lo perfecto y defiende el error como algo que aún nos deja sentir. “Hay canciones que quería regrabar las voces pero las dejamos porque están sinceras, crudas y vulnerables. Hay violines no tan bien afinados ni tocados con resquicios de trauma del conservatorio”, admite.
Un cierre de etapa
Alba Morena buscaba consuelo en la música, pero desconfiaba de que su oficio pudiera dárselo. Ahora, con el disco terminado, siente alivio: “Siento que he cerrado una etapa de desamor y dolor en mi vida y este disco me ha ayudado a canalizarlo. También ha sido el disco con el que he encontrado la artista que quiero ser, y cómo quiero sonar. Solo le debo agradecimiento a ‘Morena con A'”.
Sin duda, ‘Morena con A’ es un trabajo que muestra la evolución artística y personal de Alba Morena, consolidándola como una de las voces más auténticas de la escena actual.

