Imagina vivir en un departamento de 50 metros cuadrados en el corazón de París, a unos pasos de la Plaza Dauphine, y que ese espacio no se sienta pequeño, sino íntimo y lleno de magia. Eso es exactamente lo que logró la diseñadora de interiores Jessica Helgerson para una pareja estadounidense recién casada que convirtió la Ciudad de la Luz en su segundo hogar.
Todo comenzó cuando la pareja celebró su boda en París y se tomaron las fotos en la Plaza Dauphine. Mientras el fotógrafo capturaba el momento, la novia confesó que le encantaría comprar un departamento en la ciudad. El esposo, entre risas, le dijo: “Puedes elegir cualquier apartamento siempre que esté en la Plaza Dauphine”. Poco después, contra todo pronóstico, encontraron un hogar de 50 metros cuadrados justo en esa plaza. Así nació su acogedor pied-à-terre.
Para hacer realidad el sueño, la pareja contactó a Jessica Helgerson, una diseñadora reconocida por sus interiores equilibrados y su capacidad de adaptarse a cualquier estilo. Helgerson, que tiene doble ciudadanía y oficinas en París y Portland, no se casa con un solo look: para ella, la diversión está en inventar, no en repetir.
Un gabinete de curiosidades en miniatura
Cuando los clientes le pidieron que el departamento transmitiera la sensación de un gabinete de curiosidades, Helgerson supo que era el desafío perfecto para un espacio tan pequeño. “Mi mente voló de inmediato a dos lugares: la pared de vidrio azul huevo de petirrojo del Museo de Historia Natural de Manhattan y la famosa tienda Deyrolles, que tiene ese mismo color. Es un tono ideal para exhibir objetos”, cuenta la diseñadora.
Ese azul se repite por todo el departamento: en el mantel que cubre la mesa del comedor, en la superficie de la mesa de centro con forma de huevo, en el sofá tapizado y en las paredes del dormitorio. Pero el toque maestro es un armario renacentista alemán del siglo XVII que Helgerson colocó en la sala-comedor. Este mueble, de la misma época que el edificio, encaja perfectamente en la pared más grande y le da al espacio una gravedad especial. En sus estantes forrados de tela verde se exhiben todas las pequeñas tesoros de la casa, liberando las demás superficies y permitiendo que el hogar respire.
El dormitorio: puro descanso y almacenamiento
El dormitorio es tan pequeño que solo puede cumplir dos funciones: dormir y guardar. Helgerson trabajó dentro de esas limitaciones sin comprometer el equilibrio visual. Convirtió una antigua chimenea en desuso en un nicho para la cama, como si siempre hubiera estado ahí. El resultado es un rincón acogedor y con carácter.
La cocina: romanticismo en tonos pistacho
En la cocina, de tonalidades pistacho, un armario de madera sirve como despensa. Helgerson añadió un toque de romanticismo donde antes solo había utilidad. “Las ventanas de vidrio emplomado filtran la vista poco atractiva hacia el hueco del elevador”, explica. “El diseño de cruces con círculos rojos está inspirado en la barandilla exterior del edificio”. Esa misma inspiración se repite en la ventana de la entrada y en la mesa de centro de cerámica raku de la sala.
Un hogar unificado y funcional
A pesar de la cantidad de objetos y antigüedades, el departamento se siente unificado, fácil de recorrer y para nada estrecho. “Me gusta una paleta de materiales bastante limitada. Ayuda a que la casa se sienta como sí misma”, dice Helgerson. El efecto es un hogar perfectamente personal para dos personas que querían fantasía sin sacrificar la función.
El éxito de Helgerson no sorprende si se considera la amplia gama estética de su portafolio. “No tengo un estilo propio”, afirma. “La estética consiste en escuchar el lugar, los materiales y lo que se siente correcto”. Cuando le pides un gabinete de curiosidades, puedes estar segura de que recibirás exactamente ese gabinete y ese color perfecto.
Este proyecto demuestra que no se necesita un gran espacio para crear un hogar lleno de encanto y personalidad. Con creatividad y una buena dosis de audacia, un departamento pequeño puede convertirse en un refugio de ensueño. Y tú, ¿te atreverías a transformar tu espacio en un gabinete de curiosidades?

