Cuando una mujer comienza un tratamiento de fertilidad, es común que busque opciones para aumentar sus probabilidades de éxito. Una de las prácticas más habituales es tomar suplementos vitamínicos o antioxidantes por cuenta propia. Sin embargo, un reciente estudio liderado por el investigador Roger J. Hart, de la University of Western Australia y Fertility Specialists of Western Australia, revela que esto podría ser más peligroso de lo que se cree.
La revisión exhaustiva de Hart analiza cómo los suplementos nutricionales impactan en los tratamientos de fecundación in vitro (FIV). La conclusión es clara: solo algunas intervenciones tienen respaldo científico, y otras pueden incluso reducir las tasas de embarazo o aumentar el riesgo de aborto espontáneo.
¿Por qué los suplementos pueden ser un arma de doble filo?
La intención de la mayoría de las pacientes es mejorar sus resultados, pero la ciencia muestra que no todos los suplementos son beneficiosos. Muchos se toman sin una necesidad real, y algunos pueden interferir con los medicamentos de la FIV o alterar el ambiente uterino.
El doctor Hart enfatiza que la automedicación es un error. Lo que funciona para una mujer puede ser perjudicial para otra, dependiendo de su edad, su reserva ovárica y su diagnóstico específico.
Suplementos que sí tienen evidencia
A pesar de los riesgos, existen algunos suplementos que han demostrado ser útiles cuando se toman bajo supervisión médica.
Coenzima Q10 (CoQ10)
Se ha popularizado como un potenciador de la calidad ovocitaria. Especialmente en pacientes con baja respuesta ovárica, iniciar la CoQ10 antes del ciclo de FIV puede mejorar la cantidad y calidad de los óvulos. Sin embargo, su eficacia no está clara en mujeres mayores o en aquellas con desarrollo embrionario deficiente. Por eso, su prescripción debe ser personalizada.
Myo-inositol
Es un compuesto que ha mostrado grandes beneficios en mujeres con síndrome de ovario poliquístico (SOP), ahora conocido como síndrome ovárico metabólico poliendocrino (SOMP). Sus efectos incluyen:
- Mejorar la sensibilidad a la insulina.
- Reducir los niveles de andrógenos.
- Regular el ciclo menstrual.
- Aumentar la calidad ovocitaria.
Melatonina
Esta hormona actúa como antioxidante y eliminadora de radicales libres. En estudios preliminares, su administración durante la FIV ha mostrado un aumento en el número de óvulos maduros recolectados. No obstante, la dosis y el momento exacto de consumo aún están en debate.
Ácidos grasos omega-3
La suplementación con omega-3 podría ser recomendable durante la FIV, ya que se ha asociado con mejoras en los resultados clínicos y embrionarios. Aunque se necesitan más investigaciones, su perfil de seguridad es alto y puede ser un complemento adecuado en muchos casos.
Suplementos que debes evitar
Entre los hallazgos más alarmantes, el investigador encontró que el resveratrol, un compuesto presente en uvas, frutos secos y arándanos rojos, puede tener efectos negativos. Aunque se pensaba que mejoraba la formación de folículos, un estudio reveló que reducía a la mitad la tasa de embarazo clínico y duplicaba el riesgo de aborto espontáneo, afectando la receptividad del endometrio.
La dieta mediterránea como base
En lugar de depender de suplementos, el doctor Hart sugiere que una dieta mediterránea rica en frutas, verduras, cereales integrales, pescado y aceite de oliva es el punto de partida ideal para cualquier persona que busque optimizar su cuerpo para la reproducción asistida.
La importancia de la supervisión médica
Antes de tomar cualquier suplemento, es fundamental consultar con tu ginecólogo o especialista en fertilidad. Ellos evaluarán tu perfil hormonal, tu reserva ovárica y tus necesidades específicas para indicarte exactamente qué necesitas y en qué dosis. La automedicación puede poner en riesgo tu salud y el éxito del tratamiento.
Consejos finales
- No tomes vitaminas o antioxidantes sin indicación médica.
- Si decides tomar algún suplemento, que sea bajo la supervisión de un especialista.
- Prioriza una alimentación equilibrada y saludable.
- Investiga y desconfía de los milagros: la ciencia es tu mejor aliada.
En el camino hacia la maternidad, la información es poder, pero también lo es la prudencia. Recuerda que cada cuerpo es único y lo que funciona para una mujer puede no funcionar para ti.
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