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En las calles de La Habana, una joven de 19 años camina tomada de la mano de su pequeño hijo. Es Lenia Lemus, quien a los 16 años se convirtió en madre, enfrentando una realidad que ella misma describe como “ser una niña aprendiendo a ser mamá”. Su historia no es única: refleja la persistencia de un fenómeno que en Cuba sigue siendo un desafío social y de salud pública.

Una realidad que no se espera en la adolescencia

Lenia vive en el barrio periférico de La Lisa, una zona marcada por problemáticas como el consumo de sustancias, viviendas precarias y hacinamiento. Ella reconoce que esta realidad no es algo que una imagine para su adolescencia. Su embarazo no fue planeado y, aunque en Cuba el aborto es legal y gratuito desde los años 60, no lo descubrió a tiempo para poder interrumpirlo. Durante el embarazo, tuvo complicaciones por bajo peso del feto, lo que la mantuvo hospitalizada cuatro meses antes de dar a luz.

Ahora, su día a día es “muy activo, pero estresante”, como ella misma lo define. Ser madre adolescente implica cuidar de su pequeño Mateo, mientras intenta conseguir un empleo en el sector turístico, para el cual ya tiene estudios técnicos.

Cifras que preocupan

El embarazo adolescente en Cuba es considerado por las autoridades un “serio problema social y de salud”. Según datos recientes, alrededor del 18-19% de los nacimientos en el país corresponden a madres de entre 15 y 19 años. Más alarmante aún es la tasa en el grupo de 10 a 14 años, que se ha mantenido en los niveles más altos, entre 1.3 y 1.4 por cada 100 niñas, de acuerdo con la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI).

Violencia de género: una causa de fondo

Grisell Rodríguez, representante del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en Cuba, señala que la fecundidad adolescente es, en primera instancia, “expresión de violencia de género”. Esta perspectiva ha llevado a que la UNFPA, junto con otras organizaciones de la ONU, el Ministerio de Salud y Educación, implementen un programa para reducir el embarazo adolescente en unos 10 municipios de varias provincias orientales, con un financiamiento de un millón de euros de la Unión Europea.

Iniciativas comunitarias que marcan la diferencia

En barrios vulnerables como La Lisa, proyectos como Afropoderosas buscan romper el ciclo del embarazo adolescente. Tatiana Martínez, metodóloga de educación, impulsa este proyecto que promueve la salud menstrual, la prevención y el empoderamiento de niñas y adolescentes negras y mestizas. Trabajan en escuelas de comunidades con necesidades, donde también existen problemas de drogas y alcoholismo. Afropoderosas acogió a Lenia y a otras tres jóvenes madres, brindándoles apoyo y herramientas.

Consejos de una madre adolescente

Lenia, con la sabiduría que le ha dado la experiencia, aconseja a las jóvenes: “A las muchachitas de mi edad les aconsejaría que se cuiden. La adolescencia es para aprender y adquirir experiencias”. Ella aspira a un futuro mejor para ella y su hijo, y aunque el camino es difícil, no pierde la esperanza.

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Por Editor

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