Adrien Brody, el aclamado actor ganador del Oscar por El pianista, llevó su dedicación al extremo una vez más. Para su debut en Broadway con la obra The Fear of 13, basada en la historia real de Nick Yarris, un hombre que pasó 22 años en el corredor de la muerte por un crimen que no cometió, Brody decidió aislarse en un hotel de Nueva York durante casi cinco meses.
En una entrevista con Interview Magazine, Brody confesó: “Es solitario, por supuesto, pero estoy interpretando a un hombre que ha vivido una soledad mucho más profunda. Lo que yo experimento es solo la punta del iceberg”.
La preparación extrema de Adrien Brody
Brody es conocido por sumergirse por completo en sus personajes. Antes de filmar El pianista, se mudó a Europa, aprendió a tocar piano y perdió tanto peso que puso en riesgo su salud. En esta ocasión, replicó la experiencia de Yarris desde la habitación del hotel: “Básicamente tengo que encerrarme aquí solo, lejos de mi familia y seres queridos, para poder hacer este trabajo. La mayor parte de mi tiempo libre es para relajarme y descansar, para estar listo para actuar”.
Una rutina agotadora
La obra, que cerró el 28 de junio, requirió ensayos de 11 horas diarias, seis días a la semana. Brody admitió que no tuvo tiempo para “descomprimirse” y que cambió muchos de sus “hábitos personales”. “Hay momentos en la vida de un actor en los que ciertos papeles requieren una gran dedicación y te consumen por completo, especialmente durante los ensayos, la parte técnica y las funciones previas”, explicó.
El significado personal y político
Llevar esta historia a Nueva York, la ciudad donde creció, tiene un profundo significado para Brody. “Como estadounidenses, estamos muy familiarizados con el sistema penitenciario. No solo porque el encarcelamiento es parte de nuestra conciencia, sino porque Estados Unidos es único en comparación con otros sistemas penitenciarios occidentales. Tenemos la pena de muerte, y el Reino Unido no. Hay formas muy complejas de terminar en el corredor de la muerte en este país”.
“Como neoyorquino, contar esta historia en Nueva York es especial para mí. Y actuar en Broadway tiene muchas capas que son muy importantes, tanto personal como creativamente, para arrojar luz y crear conciencia sobre circunstancias que nos rodean y de las que muchos no estamos enterados”, añadió.
Momentos que conmueven a Brody
Cuando le preguntaron si hay algún momento de la historia que le impacte más que otros, Brody respondió: “Hay muchos momentos. Hacia el final, cuando él reconoce que todo sigue adelante, hay una sensación de que, a pesar de todo, hay mucha belleza en estar vivo. Es el regalo de eso, junto con la pérdida, una inmensa gratitud y claridad, como limpiar el lente y finalmente ver lo que damos por sentado cada día. Las cosas simples: poder comprar una taza de café, besar a un perro o andar en bicicleta. Esas cosas realmente me conmueven”.
Esta experiencia le ha dado una nueva conciencia sobre el valor de la vida cotidiana. “Si algo resuena”, dijo, “es el recordatorio de vivir con respeto por los demás y por la vida que tenemos la suerte de tener”.
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