Ben Shapiro, el conocido comentarista conservador, asegura que no se ha movido de sus principios en años. Sin embargo, el mundo a su alrededor sí lo ha hecho, y eso le está pasando factura. En una entrevista reciente, Shapiro habló sobre el declive de su medio, The Daily Wire, la fractura de la derecha estadounidense y el creciente antisemitismo. Y sí, tiene un arrepentimiento: haber contratado a Candace Owens.
Un imperio en declive
The Daily Wire, el medio que cofundó Shapiro, ha visto caer sus suscriptores de pago en un tercio durante 2025, y sus ingresos por publicidad llevan cuatro años a la baja. Su audiencia en YouTube se estanca o reduce desde principios de 2025. Shapiro atribuye esto a problemas de negocio, no a su línea editorial, pero las cifras hablan por sí solas.
La fractura de la derecha
Shapiro se encuentra cada vez más en desacuerdo con otros pesos pesados conservadores como Tucker Carlson, Megyn Kelly y Candace Owens. Mientras que algunos, como Carlson y Owens, se vuelven más críticos con Israel, Shapiro se mantiene firme en su apoyo al país. Esta división se ha intensificado tras el asesinato de Charlie Kirk en septiembre, quien según algunos, mantenía unidas las distintas facciones de la derecha.
El fantasma del antisemitismo
Shapiro, judío ortodoxo, denuncia el antisemitismo latente en la derecha, pero también critica a la izquierda por institucionalizarlo. Sin embargo, durante años minimizó las teorías conspirativas sobre George Soros y la teoría del reemplazo, que ahora reconoce como problemáticas. Su postura sobre Israel lo ha dejado en una posición incómoda, ya que la simpatía por los palestinos ha crecido incluso entre los republicanos.
El futuro del conservadurismo
Shapiro cree que la solución pasa por volver a predicar los valores tradicionales: meritocracia, sueño americano y apoyo a Israel. Pero reconoce que el entorno es más hostil que nunca. Mientras tanto, su estilo de debate, que lo hizo famoso, parece haber pasado de moda en una era de videos cortos y ataques personales.
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