En 1986, Guillermina Baeza impuso su mirada moderna y disruptiva en playas y piscinas. Cuatro décadas después, su hija Belén Larruy continúa su legado como directora creativa de la marca. Guillermina Baeza (Tánger, 1939) comenzó a diseñar moda de baño de manera casual, pero pronto destacó por su visión innovadora y sus ganas de convertir los trajes de baño y bikinis en una pieza de moda tan apetecible como una joya o un bolso.
El inicio de una leyenda
Tras diseñar para las firmas francesas Carven y Fred Carlin, en 1986 Guillermina se lanzó con su propia firma. Cuarenta años después, la marca catalana es un referente en la moda de baño, un caso de éxito que ha resistido en un mercado cada vez más competitivo sin renunciar a sus valores originales. “Nosotros siempre hemos fabricado 100% en España. Cuando todo el mundo se fue fuera, nos decían que no íbamos a poder crecer, pero para nosotros fue más importante mantener los valores de la marca. Decidimos que no nos movíamos de aquí”, explica Belén Larruy.
Innovación y estilo
Con la llegada de la firma hace cuatro décadas, los trajes de baño y bikinis abandonaron lo anodino para presentarse como una apuesta innovadora, llena de estilo. “La acogida fue brutal. Siempre pienso que la gente en los 80 tenía un espíritu de apertura muy grande hacia todo lo nuevo, todo lo rompedor”, recuerda Larruy. Un traje de baño con lentejuelas bordadas, incrustaciones de cristales Swarovski —”fuimos los primeros en usar estos cristales en prendas de baño”—, adornado con aplicaciones de ganchillo con hilos de lurex de plata… La innovación ha sido clave en una firma que ha logrado que sus diseños sean reconocibles y destaquen.
El legado en el archivo
El legado de Guillermina Baeza está presente en el archivo de la firma, inspiración constante en las nuevas colecciones. Para este verano, la colección Heritage recupera un traje de baño con perlas bordadas a mano y reinterpreta un estampado de 1992. Próximamente, parte de este archivo se exhibirá en el Museo Nacional de Artes Decorativas de Madrid. “Se puede visitar de marzo del próximo año a junio y la comisaria será Pepa Bueno. Nos hace mucha ilusión porque hay un archivo maravilloso para presentar y que las nuevas generaciones conozcan la historia de la marca”, adelanta la diseñadora.
Campañas icónicas
Además de los trajes de baño, la muestra incluirá campañas memorables como la que protagonizó la supermodelo Tatjana Patitz en el verano de 1994, luciendo un traje negro con detalle de red que se ha reeditado esta temporada.
Mirando al futuro
En este año de aniversario, la firma celebra su camino recorrido, pero Larruy se entusiasma con los retos futuros: “mayor presencia internacional” y “abrir una tienda piloto en Barcelona, que sea showroom y tienda, algo que no hemos tenido hasta ahora”. Reflexiona: “Hay que ser conscientes del pasado que llevas contigo, pero tener capacidad de cambio y apertura a lo nuevo”.
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