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No solo lo llevaba abierto, la propia Jane Birkin dejaba en el suelo el bolso que Hermès diseñó para ella y que hoy lleva su nombre. Un modelo que supera las cinco cifras y que ella usaba con total despreocupación. La famosa superstición de que dejar el bolso en el suelo ahuyenta el dinero no iba con ella. Esa actitud relajada ante el lujo es inherente a cierto estrato social y esta temporada se traslada a las pasarelas de firmas como Loewe, Balenciaga, Chanel, Dior y muchas más.

El bolso del que hablamos es el archiconocido Birkin, tal vez el más deseado de la industria, cuyas ediciones especiales alcanzan cifras desorbitadas, como el Himalaya Birkin con diamantes que supera los 340,000 euros. No importa la edición: todos los Birkin se llevan abiertos. Nadie en su sano juicio lo llevaría cerrado. Primero por practicidad: sus correas y herrajes son incómodos de abrir y cerrar. Segundo, porque llevarlo abierto destila esa elegancia inherente al lujo despreocupado.

La tendencia que domina las pasarelas

Este 2026, todas las firmas se han puesto de acuerdo en imitar ese gesto para elevar sus iconos en forma de bolsos y hacerlos aún más deseables. Uno de los modelos más llamativos es el Amazona de Loewe. En su primera colección para la casa, Jack McCollough y Lázaro Hernández lo presentaron renovado: en diferentes tamaños, con una sola asa y, naturalmente, abierto. Lo mejor de este modelo es el trampantojo: una pieza de cuero rígido atraviesa su interior en diagonal para proteger lo importante. Así, puedes dejar lo menos importante en la parte visible y guardar la cartera, las llaves o el labial en el bolsillo oculto.

Balenciaga y su Rodeo

Otro modelo con el que se puede jugar es el Rodeo de Balenciaga. Su cierre permite abarcar una o varias capas de piel, dejando protegida una parte del bolso o todo. En tienda y pasarela lo presentan con la última solapa abierta por completo. La idea es no llevar nada en ese bolsillo.

¿Por qué es un símbolo de estatus?

La editora de moda Nadia Pizzimenti lo explica perfectamente: “La despreocupación que hay en el hecho de llevar tu bolso de más de 10 mil euros abierto, sea intencional o no, crea un halo de intriga sobre la persona que lo lleva”. No es solo llevar el bolso abierto, es demostrar que no necesitas proteger nada porque te da igual. Porque puedes, como diría la generación TikTok. Cuanto más formal es el bolso, más marcado es el gesto.

Con esto se demuestra que la etiqueta en el uso del bolso de lujo es tanto cuestión de estilo como de semiótica. Si llevar un Birkin desgastado significa “realmente lo uso, no es solo para lucirlo”, entonces pasearse con despreocupación con un bolso de cinco cifras medio abierto transmite naturalidad inherente al lujo.

Chanel y el detalle metálico

En Chanel, Matthieu Blazy va un paso más allá y añade un filamento metálico en los bordes para mantener modelos como el clásico 2.55 abierto siempre. “Me interesa el aspecto del tiempo y aquello que apreciamos”, compartió el diseñador.

Gucci y Dior: arañazos y asas rígidas

El último Jackie de Demna para Gucci, además de abierto, llega intencionalmente arañado. Jonathan Anderson, en Dior, se adelanta con un modelo de una sola asa rígida que se lleva, como no podía ser de otra forma, abierto.

Fendi y el Peekaboo

En su última colección para Fendi, Silvia Venturini presentó los Peekaboo, uno de los modelos más famosos junto al Baguette, abiertos. Aunque no es la primera vez que vemos esta forma de llevarlos, sí será la única en 2026.

Vividos, personales y como una ventana al mundo interior de quien los lleva. Los bolsos, este 2026, son mucho más que un accesorio: son una declaración de intenciones. El lujo grita: puedo permitirme este bolso y, además, lo uso sin miedo a que se estropee.

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Por Editor

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